Capítulo 4


Capítulo 4 – Batalla Decisiva Prematura



PERIÓDICO MURAL DE LA ACADEMIA HAGUN
Personajes —— Escritora • Kagami Kusakabe

KURONO SHINGUUJI

■ PERFIL
Afiliación: Academia Hagun
Rank de Caballero: A
Arte Noble: Arte Prohibido Crisis Mundial
Apodo: Reloj Mundial
Resumen Personal: Directora de la Academia Hagun

Gráfica de Atributos (empezando por el extremo izquierdo, siguiendo el sentido de las agujas del reloj)
Habilidad Física: A
Suerte: A
Poder Ofensivo: A
Poder Defensivo: B
Cantidad de Maná: B
Control de Maná: A

¡Checkeo de Kagamin!
Por último, la Directora de la Academia Hagun, ‘Reloj Mundial’ Kurono Shinguuji-sensei. Su Dispositivo es un par de pistolas. Su habilidad es el control del tiempo, parte del sistema de manipulación de la causalidad. El colapso del espacio/tiempo es un superpoder que retuerce el espacio al que apunta, en formas sin sentido. La batalla decisiva en el Festival de Arte de la Espada, en donde hizo volar el Hodou Tensei que la Princesa Yaksha disparó, sigue siendo un tema de anécdotas incluso ahora. Eso se debe a que un espacio destruido por Crisis Mundial nunca regresa a la normalidad. Ya que crea una marca en el mundo que nunca desaparece, esta técnica ha sido designada como un arte prohibido, al igual que el Hodou Tensei de la Princesa Yaksha.
Aprovechó la oportunidad para retirarse con el fin de casarse aunque se encontraba rankeada tercera en el mundo en la liga RDC Clase A al momento de su retiro. Esto se debió a que no podía arriesgar su vida, por el bien de aquellos a quienes ama. Eligió ser madre en lugar de caballero.
En aquel entonces, la gente dijo varias cosas, pero yo creo que fue una elogiable manera de vivir.


***

Humo negro se elevaba de la Academia Hagun. Dentro de esos campos, se estaba desarrollando una pelea entre el consejo estudiantil de la Academia Hagun y la Academia Akatsuki.

La inferioridad del consejo estudiantil de la Academia Hagun se estaba haciendo obvia. Entre los estudiantes de Akatsuki, excepto por el Emperador Espada de Viento Ouma Kurogane quien era un invitado, todos ellos eran personas con influencia en el lado oscuro de la sociedad. Eran niños que habían sobrevivido cacerías más allá de la imaginación de aquellos que vivían en la sociedad normal, y además eran la elite. Como individuos, su fuerza era excesivamente alta, y todos eran ases de sus escuelas. En el peor de los escenarios, tenían el poder del top ocho en todo el país. Con esa diferencia absoluta en fuerza, arrinconaron a Touka y los demás.

“¡Kuh!”

Una de los miembros del consejo estudiantil de Hagun, la ‘Corredora de Preparatoria’ Renren Tomaru, soltó un grito de dolor en medio de su alta velocidad.

Su Arte Noble, Red Mach, era una habilidad para acelerarse infinitamente. Sin importar cuántas veces había sido derrotada en combate, esta aceleración siempre había sido capaz de hacerles comer polvo a todos. Sin una sola excepción. A pesar de eso, el enemigo que estaba enfrentando ahora—

“¡Es inútil, frágil humana!”

Sus talones estaban calientes. A la máxima velocidad de Red Mach. ¿Cómo era posible eso?

Se debía a que su enemigo no era humano. Era un león negro gigante. Y no sólo un león ordinario. Esa bestia, además de su poder físico que excedía al de un humano incluso bajo circunstancias normales, era capaz de seguirle el ritmo a la velocidad de Renren debido a propulsión por emisión mágica.

“Mi sirviente, la bestia mágica Sphinx, no es una bestia mágica ordinaria. Los estigmas que provienen de una técnica que mezcla el espíritu de una maldición con mi propia sangre infunden el máximo poder de la oscuridad en una bestia mágica. ¡No hay cuerpo humano que pueda competir con ella!”

“Milady dice, ‘Al ponerle mi collar de subordinación a una criatura, puedo convertirla en mi Dispositivo. Ya que el cuerpo de un león siempre es más fuerte que el de un humano, si además se aplica magia, ¡se vuelve absurdamente fuerte!’”

La chica del parche en el ojo que llevaba un vestido y estaba montada sobre el lomo de un león negro, Rinna Kazamatsuri estaba hablando en una voz inusualmente histriónica, y además la maid que estaba montada detrás de Rinna, Charlotee, estaba traduciendo su significado con palabras dramáticas.

“¡Ahora, acepta tu ruina obedientemente, frágil humana!”

“Milady dice, ‘¡Moverme por todas partes es doloroso, así que no quiero que te muevas!’”

“¡Qué montón de bromistas, ¿huh?!”

Renren maldijo las interpretaciones de Charlotte que le quitaban tensión al asunto. Era imposible que deje de moverse sólo porque ellas le dijeron que lo haga. En contra de ese león negro cuyo cuerpo era como un pequeño camión, quedarse quieta sólo llevaría a la derrota. Sin embargo, con esta rivalidad en velocidad, ella no podía ni siquiera golpear y correr.

En ese caso—

¡Allí!

Renren se concentró en el pilar de una farola en frente de ella. Su enemigo la estaba persiguiendo a la misma velocidad. Ya que eso era cierto—

Si viene hacia aquí a toda velocidad, usaré esa velocidad—¡y haré mi contraataque!

Exactamente como Ikki había usado la propia velocidad de Renren para derrotarla. Ella iba a usar la velocidad de su enemigo para golpearlo. Decidiendo esto, Renren pasó corriendo junto al poste, lo sujetó con su mano izquierda, e hizo un agudo giro. Doblando el vector de su velocidad, contra el león negro que la estaba persiguiendo, realizó un asalto por adelante, apuntando a su expuesta frente.

Era un contraataque a partir de un giro abrupto. No habría oportunidad de evadirlo. Además, el animal, a diferencia de un humano, no tenía postura de defensa.

¡Este golpe lo decidirá!

“¡Pájaro negro!”

Era un puñetazo cargado con el deseo de poner fin a todo de un solo golpe.

Sin embargo—ante aquel ataque con toda su peso—

“¡Fwajajaja! ¡Esta tona nunca ha visto la verdad del mundo!”

La Domadora de Bestias motada sobre el león negro le dedicó una fuerte risa.

“¡¿No has oído mi majestuosa voz?! ¡Esta técnica maldita no enlaza conmigo a una bestia mágica ordinaria! ¡Te mostraré el poder de la máxima oscuridad embuída en el alma de mi bestia mágica Sphinx!”

En ese momento, los ojos del león negro brillaron con rojo.


“¡Inclínate! ¡Presión del Rey—!” (1)


El león rugió. Fue un sonido que pudo escucharse a kilómetros de distancia, y golpeó el cuerpo de Renren. Tan pronto como lo hizo, el cuerpod e Renren sufrió de un anormal fenómeno.

“¡¿Qu—é—?!”

¡¿Mi cuerpo... no puede moverse...?!

El cuerpo de Renren, con un puño extendedido hacia delante, se había endurecido por completo.

¿Cómo? —No tuvo tiempo de reflexionar sobre ello.

“¡Guh!”

Aquella corpulencia que era como un camión pequeño golpeó el cuerpo de Renren a máxima velocidad y la mandó a volar.

Renren, cuyo cuerpo ya era bastante liviano, se convirtió en un balón de goma y voló varias decenas de metros antes de chocar. Para el momento en que golpeó el suelo, ya hbaía perdido la consciencia.

“Te lo dije. ¡Mi técnica maldita sonsaca el poder de la oscuridad! Y no es el de Fefnir, sino el de Sphinx—¡Presión del Rey! ¡El poder del rey de las bestias para hacer que cualquier enemigo a la vista tiemble de miedo!”

“Milady dice, ‘Como mi Dispositivo, es noatural que pueda usar no sólo magia, sino también Artes Nobles. ¡¿No es genial?!’ con una mirada satisfecha.”

“¡Tomaru-san!”

Confirmando que Renren había caído a la distancia por la esquina de su ojo, Touka se mordió el labio. Sin embargo, Renren no era la única que había perdido.

“Saijou-kun. Uta-kun. ¡Incluso Kana-chan...!”

Sólo habían pasado diez minutos desde el comienzo de la batalla. Touka era la única de los miembros del consejo estudiantil de Hagun que quedaba en pie en el campo.

“¿Qué tal si te rindes de una vez?”

Ante la voz de Ouma cuyas palabras goteaban con desdén, la amargura se extendió por el rostro de Touka.

A diferencia de los otros, el cuerpo de Touka no había sufrido ninguna herida. Sin embargo, ella no era rival para Ouma.

Luego de que Stella y los demás escaparon, Touka consideró el poder de los restantes miembros, y lo desafío sabiendo que era ella la única que podía server como su oponente, pero para su sorpresa Ouma había bajado su Dispositivo Ryuuzume y permaneció allí indefenso. Y encima—

“No tengo interés en dirigir mi espada contra una chica más débil que yo. Si deseas luchar sin importar qué—un golpe es suficiente. Trata de dejar una marca sobre mi cuerpo. Si puedes hacerlo, seré tu oponente.”

Y se cruzó de brazos, cerró los ojos, y se paró derecho—sin preocuparse por la clase de caballero que estaba enfrentando.

Decir que ella no sintió ira sería contar una mentira. Pero por el otro lado, tal arrogancia y descuido era una rara oportunidad para Touka.

Ouma, quien había eliminado a Stella fácilmente. Su fuerza era real. Y aquí estaba él en frente de la espada desenvainada de ella, completamente indefenso.

No tenía intención de dejar pasar esta oportunidad. Ouma estaba insultando a su enemiga con abundante negligencia. Sin titubear, Touka tajeó hacia el indefenso Ouma usando a Raikiri con toda su fuerza. Liberando su fuerza, dejando nada atrás. Ángulo. Velocidad. Fue un golpe perfecto.

Suponiendo que fue un mal cálculo, la arrogancia de Ouma nació de su confianza y la diferencia entre sus poderes.

Los golpes directos con Raikiri no habían dejado ni una sola herida en el cuerpo de Ouma.

En diez minutos. Sin importar cuántas veces, el resulto era el mismo. Había cortado sus ropas un poco, pero no le hizo el más mínimo rasguño a su piel.

Lo que sentía con sus manos cada vez que tajeaba era... una montaña. Como si estuviera golpeando una enorme montaña con una espada, una respuesta que era demasiado sólida.

¡¿Qué es este anormal poder defensivo...?!

En lo que respecta a peleas entre Blazers, había fenómenos como este. Había casos donde la diferencia en capacidad mágica era así de absoluta. Cierto, como el primer enfrentamiento entre Ikki y Stella.

¡Pero no puede haber una diferencia tan inmensa entre la capacidad mágica de Ouma-san y la mía...!

A pesar de eso, por qué—

De inmediato, como viendo a través de la discordia en su corazón, Ouma le habló.

“Se debe a la diferencie en nuestro entrenamiento. Desde el comienzo, no hubo pelea entre nosotros. Acéptalo apropiadamente.”

“¡Tch! ¡Aún no!”

Touka estaba arriesgándolo todo aquí. El resto de sus aliados habían caído, y quizás sus enemigos se unirían. En ese caso, ella también se encontraba en peligro.

Entonces, al menos un golpe.

¡Antes de abandonar mi ataque sobre Ouma-san, tengo que asestar un golpe!

Touka dio un paso atrás y tomó un poco de distancia de Ouma, y nivelando el extremo de Narukami hacia él, mantuvo su espada horizontalmente.

Y con su habilidad, formó un campo magnético en el aire ante ella. Revistiendo su carne con la energía de Shippu Jinrai—


“¡Takemikazuchi—!” (2)


Zambulléndose en un túnel de fuerza electromagnética. En ese instante, la carne de Touka que había ingresado al túnel de relámpagos se aceleró a una velocidad devastadora. En otras palabras, esto era un cañón de riel que convertía su cuerpo en una bala.

Era una técnica excesivamente incompleta, excesivamente indefensa, y excesivamente riesgosa. Un movimiento especial sin mucha práctica de uso. Sin embargo, Raikiri no tenía un poder que podía igualar la penetrante fuerza de ese estoque.

Cargando ese poder ofensivo, Touka desató su último ataque—y chocó.

La sangre emanó.

Sin embargo, la sangre volando por el aire no era de Ouma. La sangre provenía del hombro derecho de Touka, desde donde ella había apuñalado.

Su espada había clavado a Ouma, y dónde el cuerpo de Ouma había sido golpeado por Takemikazuchi, una pequeña gota de sangre escapó de la piel apenas rasgada. Sin lugar a dudas él se encontraba allí, inmóvil, como una montaña.

“...Qué... eres...”

Debido al contragolpe de Takemikazuchi, su hombro derecho quebrado estaba colgando inútilmente, y Touka preugntó con una voz temblorosa. Sus ojos se abrieron grandes por el shock. Sin embargo, aun con toda su fuerza, su cuerpo no podía hacer el más ligero movimiento.

El pecho desnudo de Ouma había sido golpeado por Takemikazuchi. Ella podía ver que había sido entrecruzado con incontables cicatrices.

Cortes, laceraciones, pinchazos, heridas de bala, lesiones aplastantes—sobre el cuerpo de Ouma habían sido grabadas todos los tipos posibles de heridas, una encima de la otra sin posibilidad de curarse.

En estos días, la tecnología de las cápsulas iPS se había desarrollado al punto que casi ningúna cicatriz de heridas permanecía. Tener cicatrices a este grado era extremadamente raro en esta época. Dándose cuenta de eso, Touka sintió temor hacia Ouma desde lo más profundo de su ser.

“Tú... ¿qué has estado haciendo luego de desaparecer cuando eras pequeño...?”

Durante cinco años él había desaparecido del escenario público. ¿Cuántas escenas de matanzas había superado? Ouma, al escuchar esa pregunta, dijo—

“No tengo interés en hablar de mí.”

Negando con la cabeza, se rehusó a hablar sobre el espacio vacío durante esos cinco años—

“No, nunca he sido del tipo que hace cosas como hablar. Mis padres, hermano, hermana, fama—he ignorado a todos ellos. Todo lo que tengo es esta espada, y los juramentos que le hago.”

En su mano, Ryuuzume se manifestó.

“Aun si es apenas esto, una herida es una herida. Como prometí, seré tu oponente.”

En un instante, desde el núcleo de Ryuuzume, un huracán que devoraba todo comenzó a soplar. Igual que cuando había chocado con Katharterio Salamandra de Stella—

“Kusanagi.”

La espada descendió como un tornado. La excesiva corriente del contragolpe de Takemikazuchi cubría todo el cuerpo de Touka. No podía mover ni un solo músculo debido a los espasmos por la sobrecarga, por lo que era obvio que no iba a esquivarlo—

Lo siento... chicos...

La garra de dragón envuelta en viento arrasó con la conscienia de Touka despiadadamente.






Luego de ganarle fácilmente al consejo estudiantil de la Academia Hagun, uno de Akatsuki, Amane Shinomiya, soltó un suspiro. El sol ya se había ocultado, y el cielo oscureció con un matiz azul índigo.

“Phew. Es más tarde de lo que pensé, ¿huh?”

Mientras la motosierra que llevaba en sus manos despedazaba ruidosamente la tierra, Yui Tatara expresó su honesta opinión sobre esas palabras con una voz profunda.

“Jejeje. Es que ustedes fueron muy flojos, tonta. Yo acabé con esto en un destello, sabes.”

“Milady dice, ‘¡Sólo tuviste la suerte de enfrentarte a un enemigo que era débil contra ti, así que no te creas tanto!’”

“¿Huh? ¿Qué tal si tú y yo vemos quién es la que se enfrenta a un enemigo que es demasiado débil contra nosotros?”

“Suena divertido.”

Los labios de Kazamatusuri se torcieron en una sonrisa felina ante la provocación de Tatara, y levantó el parche que cubría su ojo derecho con uno de sus dedos.

“¡Te mostraré el poder de mi Ojo Mágico del Ocaso! ¡No te arrepientas luego! ¡Sello, liberate!”

“...Tu ojo izquierdo también es rojo.”

“Milady, olvidó sus lentes de contacto.”

“¡...W-Wajaja! Me he quedo sin MP por hoy. ¡Tienes suerte!”

“¿A qué están jugando ustedes dos?”

Amane, quien no podía ver tal inmadurez, suspiró con un rostro afligido.

Ya veo. Cuando Hiraga-san no está aquí, yo tengo que ser el director de este dúo cómico, ¿huh?

“Aún tenemos algo que terminar. Tenemos que buscar a Stella-san, y a Ikki-kun también... Por el momento, ¿deberíamos separarnos?”

Amane quien había reconocido su propio rol les propuso eso a los demás. Sin embargo, Ouma negó con la cabeza ante aquella propuesta.

“Eso no es necesario.”

“¿Eh? ¿A qué te refieres, Ouma-san?”

“Mi hermano y mi hermana se están dirigiendo a una muerte segura. Si sólo se tratara del Espadachín de Un Brazo podrían salvarse, pero en este momento ella está allí.”

Ella—con esas palabras, Amane estuvo de acuerdo.

Su alma máter, la Academia Akatsuki, un lugar discreto en un rincón del área metropolitana de Tokyo. Este día, cierta persona invitada se encontraba allí por casualidad.

“Ahora que lo mencionas, es verdad. Es hoy. Esa persona se está alojando en la Academia Akatsuki.”

“Así es. Por lo tanto esos dos no tienen la más mínima oportunidad. Sería mejor que todos nosotros persigamos a la Princesa Carmesí.”

Ciertamente, Amane estuvo de acuerdo. Aunque ella no era la clase de persona que participaría en su plan, era una persona sentimental. Debiéndoles un favor, probablemente se los recompense con su espada. Y si ella tomaba el campo, visitar la Academia Akatsuki ahora sería una misión imposible.

“A pesar de eso, sí que eres indiferente al respecto. ¿No estás preocupado? ¿Se trata de tu hermano, cierto?”

Ante la pregunta de Amane, Ouma escupió su respuesta.

“No seas ridículo. Es alguien a quien abandoné hace mucho tiempo. Ya no siento lástima por él.”

“Ajaja. Ikki-kun no tiene suerte con su familia, ¿huh?”

“Basta de tus parloteos. Amane, aun con tu pasión y simpatía por ese chico, ¿acaso tú tampoco vas a mostrar preocupación alguna?”

“¿Yo, preocupado? Ajaja, imposible.”

Amane reía ruidosamente ante la respuesta de Ouma que no había dado en el blanco.

“No estoy ansioso por eso. De hecho, estoy encantado... Ikki-kun, sabes, debería sufrir más y más. Debería dolerle más y más. Su cuerpo debería retorcerse por una crisis horrible y agónica. Porque cuando supere esa desesperanza, hará que el cuento de El Peor brille.”

Cierto. Era por eso que la desesperanza debería profundizarse intensamente. La idea de él agotando toda su fuerza de voluntad, tosiendo sangre, pero aun así negando su destino—

“¡Me encaaaaanta la idea de ver a Ikki-kun así! ¡Por eso quiero que se esté en problemas más y más extremos!”

“Jejeje, tu usual actitud repugnante está saliendo a la luz otra vez.”

“Hmph. No digas algo tan cruel. ¿No es natural que un fan quiera ver a quien idoliza actuando genial?”

Y en el momento que Amane infló sus mejillas con indignación, notó que su datapad había recibido un mensaje. Revisando, vio que provenía de su manager, el ‘Pierrot’ Reisen Hiraga. El asunto era que ya le había entregado a Arisuin a Wallenstein, el profesor y supervisor de ellos, y ahora estaba regresando para reunirse con el grupo. Había enviado ese mensaje, así que...

Como pensé, sólo tenía que ocupar este rol temporalmente, ¿huh?

Reconociendo eso, Amane le comunicó que iban a perseguir a Stella, a quien Touka había expulsado.

“Bueno, ¿vamos a atrapar a la princesa?”

Guiando al resto de Akatsuki, inició la persecución de Stella y las hermanas Hagure.






Por esas horas, no sólo eran los estudiantes de Hagun y Akatsuki los que estaban actuando.

“¡Maldición! ¡Qué mala suerte que el avión tenga un desperfecto justo hoy!”

La que estaba maldiciendo era una mujer vestida con un bello kimono, la profesora especial de la Academia Hagun, Nene Saikyou, conocida como la Princesa Yaksha.

“Es cierto.”

La que estuvo de acuerdo con ella estaba corriendo a su lado, la directora de la Academia Hagun, Kurono Shinguuji, conocida como Reloj Mundial.

Las dos habían pasado la semana pasada en Osaka, donde se llevaría a cabo el Festival de Arte de la Espada, pero acababan de recibir noticias sobre el ataque en la Academia Hagun de parte de los profesores que se quedaron allí, y ahora estaban tratando de regresar con prisas a Tokyo.

Sin embargo, el medio más rápido de transporte entre Osaka y Tokyo, la aerolínea, se había suspendido por un problema con las pistas.

Sin otra manera de lidiar con ello, las dos estaban corriendo por la vía férrea Tokaido Shinkansen (3) hacia Tokyo. Ya que, si usaban sus habilidades, podrían llegar a su destino más rápido corriendo que tomando el tren bala.

“...Quizás sucedió porque era hoy.”

“No digas eso. No quiero pensar en cosas tan problemáticas.”

Saikyou mostró un rostro amargado ante las palabras de Kurono.

En este momento, Kurono y Saikyou no contaban con información adecuada. Lo único que entendían era que algunos representantes de cada escuela se habían aliado y atacaron a Hagun. No conocían el verdadero motivo detrás de ese acto. Sin embargo, ambas lo presentían. Fue un ataque que no se comunicó por las noticias. Y luego los servicios de las aerolíneas fueron suspendidos de pronto.

Este repentino ataque fue profundamente planeado. Esa era la sospecha que tenían.

“Bueno, en todo caso, una vez que lleguemos allí todo se aclarará. Por esa razón—”

Tan rápido como sea posible. Ante esas palabras, pusieron aún más fuerza en sus piernas... En ese momento, una repentina ráfaga golpeó sus cuerpos y las hizo detener.

—De hecho, no había viento soplando. El mar también estaba calmo.

Sin embargo, en los rostros de las dos caballeros de clase mundial, se extendían temblores de obvia consternación. Sus piernas estaban temblando, y sus frentes estaban sudando efusivamente.

Sí... lo que detuvo sus piernas no fue el viento. Fue un aberrante espíritu espada que podía sentirse desde una larga distancia. Al punto donde el suelo delante de ellas se estaba poniendo borroso frente a sus ojos, como si una espada desenvainada fuera presionada contra sus gargantas. Ambas eran caballeros superiores, pero pudieron sentirlo y eso las paralizó.

—Ir hacia eso era peligroso. Ante esa instintiva advertencia, las dos habían dejado de correr.

“E-El espiritu espada... de recién... no puede ser...”

“O-Oye, oye, oye. ¿Estás bromeando? ¡Nuestros atacantes tienen a alguien extravagante entre ellos...!”

Las dos sabían. Este inusual espíritu espada. Una sola persona en el mundo podía ejercer esta clase de presión.

“El espíritu espada duró sólo un momento. ¿Fue para intimidar...? ¡Démonos prisa, Nene!”

“¡S-Sí!”

Con sus rostros pálidos, e ignorando los esfuerzos de mover sus cuerpos otra vez, corrieron hacia Tokyo a máxima velocidad.

¡¿Este espíritu espada, si ella se ha interesado en alguien—probablemente sea Kurogane?!

Kurono supuso lo que estaba sucediendo en aquel lejano lugar, y rezó.

¡No te precipites, Kurogane! ¡Es demasiado pronto para que ingreses a este dominio!






La presión que era como el cielo derrumbándose, llegó de repente.


La moto había estado avanzando de acuerdo con la navegación de Shizuku durante un rato. Saliendo de las áreas urbanas con mucha gente, e incluso de la carretera de la montaña. En un lugar desierto, se situaba la escuela principal de la Academia Akatsuki. En ese lugar desolado, la moto había ingresado, y fue justo en ese momento.

Una repentina sensación de opresión. Ante ese peso que se sentía como si a uno le estuvieran aplastando el estómago, Ikki detuvo la moto abruptamente, con los neumáticos derrapando.

“¡¿O-Onii-sama?! ¡¿Qu-Qué sucede?!”

Ante la repentina frenada, Shizuku exclamó sorprendida. Ella no lo entendía. Como luchadora, Shizuku no tenía experiencia.

Pero Ikki lo comprendía. En este momento, él—había puesto un pie en el dominio de alguien malvado. Por lo tanto, no pudo responder a la pregunta de Shizuku. Ikki sólo reprimió el pavor que estaba congelando su cuerpo, y calmó su aliento. Con su mano derecha, invocó a Intetsu, y alzó la vista al cielo.

En la azotea del edificio principal de la Academia Akatsuki. En ese lugar extraordinariamente alto, había algo blanco brilante.

¿Era la luna? No. Era blanco, pero aquello que brillaba débilmente tenía la forma de una persona.



Tenía la forma de una mujer que parecía una Valkyria de las legendas europeas, sosteniendo espadas en ambas manos y señalando hacia abajo.

“¡¿Una enemiga?!”

Siguiendo la mirada de Ikki, Shizuku también notó la presencia. Inmediatamente bajó de la moto de un salto, y manifestó su Yoishigure. Pero—la figura de blanco no mostró ningún interés en Shizuku. Aquellos hermosos ojos estaban mirando enteramente a Ikki, y a nadie más.

Ikki también se dio cuenta de inmediato... y lo decidió.

“Shizuku. Alice está dentro de la escuela, ¿cierto?”

“Eh... ah, sí. Así es.”

“En ese caso, sigue adelante por tu cuenta. Estaré bien.”

“No, nos han declarado la guerra. No hay necesidad de enfrentar duelos uno a uno—”

“Te lo estoy suplicando, Shizuku. Ve.”

El tono tan cortante de Ikki al rechazarla no permitía ningún argumento.

“¿Onii...-sama?”

Ante el serio tono de su hermano, Shizuku le echó un vistazo a su expresión... y tragó saliva. Porque la expresión de Ikki se había vuelto más rígida que nunca.

“¿Es... una enemiga tan fuerte...?”

“...Sí, probablemente.”

“Entonces con más razón los dos deberíamos—”

“No.”

Ikki le negó a Shizuku quien estaba intentando persuadirlo una segunda vez.

“Te lo dije, ¿no? Quiero seguir tus deseos, Shizuku. Me decidí, y vine contigo. Si no cumplimos con eso, habremos venido aquí en vano. Si no te apresurás y encuentras a Alice, puede que no llegues a tiempo. Así que déjame este lugar a mí."

Ikki fue terco hasta el final. Si ella combinaba todo lo que dijeron hasta ahora, incluso Shizuku lo comprendía. En otras palabras, Ikki estaba diciendo esto.


—Si Shizuku se quedaba aquí, Ikki no sería capaz de protegerla.


Esa mujer de blanco era una enemiga muy fuerte.

“...Entiendo.”

Comprendiendo eso, Shizuku asintió. Y—

“Onii-sama, por favor encárgate de esto.”

Confiándole la situación a su hermano, ella entró a la Academia Akatsuki sola.

La mujer de blanco no le impidió pasar. Como durante todo este tiempo, sólo había mirado a Ikki quien se había quedado.

“Shizuku fue trasparente en lo que a ti concierne, ¿huh?”

“Sí. Porque Lord Wallenstein también está adentro. Además, si los destruyo a ambos aquí, o te destruyo a ti y luego voy por ella, no marcará mucha diferencia en términos de tiempo.”

Una voz que hacía eco con elegancia como una canción sacudió la noche. En respuesta, Ikki—

“Supongo que así es para ti.”

—con una voz protestante, murmuró esas palabras.

...Esto es malo. Ellos se hacen llamar escuela, tiene sentido que también tengan profesores.

Los estudiantes ya se encontraban en aquel nivel. El rango A no quedaría afuera de la cuestión. Ya se había resignado al respecto.

—Pero como pensé, esto fue inesperado.

Sí. Ikki sabía quién era esta Valkyria vestida de blanco.

"Todos aquellos que aspiran a ser espadachines conocen tu apodo. Con un vestido blanco sagrado, y blandiendo un par de espadas como alas. La criminal más grande del mundo, quien es demasiado fuerte para arrestarla. Y al mismo tiempo... posee el manejo de la espada más extremo de todos. Situándose en la cima como la mejor espadachina del mundo. —‘Alas-Gemelas’ Edelweiss. Sin dudas, eres tú, ¿cierto?”

“Ciertamente. Sin dudas me llamo Alas-Gemelas.”

Ante la pregunta de Ikki, la mujer respondió con una afirmación, y le mostró a Ikki una expresión perpleja.

“Pero no lo entiendo. Aunque conoces mi identidad, ¿por qué has desenvainado tu espada? No eres un espadachín que no conoce la diferencia entre tú y el enemigo si debes cruzar espadas, creo. Pero a pesar de eso, permaneces sin temor a tal grado.”

“...Aunque quería aparentar para que no te dieras cuenta de eso.”

Habiendo sido expuesto su miedo, Ikki dejó escapar una risa seca que expresaba sus pensamientos internos.

Honestamente hablando, Ikki también lo entendía.

Ahh, es como dijo... Recién fui imprudente.

Él sabía eso. Como era un excelente espadachín, podía comprender lo grande que era la diferencia en fuerza entre ellos. No podía ganar aquí. Y encima de eso, era cierto, la mujer que estaba frente a sus ojos era genuinamente—la más fuerte del mundo. No podía compararse con la cima del Festival de las Siete Estrellas. Probablemente, esta era una enemiga que Ikki debería enfrentar luego de seguir su camino como espadachín por años, incluso décadas, de constante entrenamiento sin descanso... Sin dudas, en este campo de batalla en particular, y como era ahora, él no calificaba como un oponente de la misma dimensión.

Esta reunión era demasiado prematura. Para empezar ni siquiera sería una competición. Alas Gemelas estaba—diciendo esto deliberadamente, con el fin de darle una oportunidad para retirarse. Ikki supuso eso, y pensó.

Qué amable es esta persona.

Probablemente dejaría ir a Ikki si él daba media vuelta y se retiraba ahora. Era una persona verdaderamente amable.

Pero, yo también lo siento. Es imposible que me vaya.

Ciertamente estaba asustado. Sólo con aquella mirada, podía sentir que se sacudía todo su cuerpo, y como el sudor frío bajaba por su espalda. Sus dientes estaban temblando, y sus piernas estaban a punto de ceder. Era la primera vez que Ikki se sentía así.

Pero tenía una razón para luchar contra ese terror. ¡Tenía una razón para quedarse aquí! Por eso—

“...Esto es sorprendente, ¿no?”

Ikki, mostrando el rostro más fuerte que pudo, sonrió.

“¿La espadachina más fuerte del mundo está cuestionando el espíritu de lucha de un enemigo que ya ha desenvainado su espada?”

Dirigió la punta de su espada negro azabache hacia la mujer de blanco, con clara enemistad.

En respuesta, la mujer de blanco asintió con calma.

“—Ciertamente. Estas palabras son innecesarias.”

Y ese fue el detonante.

“Si no fuera un miembro de este plan, no tendría ningún rencor en contra de ustedes. Sin embargo, como se han convertido en los enemigos de aquellos a quienes les debo, no voy a ignorarlos.”

La mujer de blanco saltó del edificio escolar silenciosamente hacia el suelo. Con una elegancia tal como si hubiera usado alas en el descenso. Al momento en que aterrisó en el piso, Ikki sintió miedo como si su corazón fuera a estallar. Todo su cuerpo, su instinto, su alma. Todos ellos aullaron.


Escapa.

Escapa.

Te lo suplico, escapa.

Si no lo haces, morirás aquí—


Pero apretó los dientes, y enfrentó esa presión de frente. Y entonces—


“Yo soy la muerte que viene de la cima distante, la que divide el cielo y la tierra con dos espadas. Mi nombre es Alas-Gemelas Edelweiss. Chico infantil. Aprenderás lo grande que es este mundo.”


—El Peor, Ikki Kurogane, se enfrentó a la espadachina más fuerte del mundo, Alas-Gemelas Edelweiss.






Mientras la batalla de Ikki y Edelweiss comenzaba, en otra dirección—

Arisuin finalmente despertó luego de recibir daño de parte del ataque en forma ilusoria de Amane.

Este lugar... es...

Conforme despertaba lentamente, analizó su situación.

En su campo de visión, había un techo alto. Una gran fuente de iluminación. Por el sonido del flujo de aire, se encontraba en una vasta sala. Y dada la temporada, ¿el aire helado se debía a encontrarse bajo tierra?

“¿Despertaste?”

Ante la voz, Arisuin intentó dar un salto, y se dio cuenta.

Mis manos y mis pies están atados...

Y no sólo con una soga común.

Eran hilos de magia tan finos como cuerdas de piano. Se trataba de la Viuda Negra del ‘Pierrot’ Reisen Hiraga.

“Tonto.”

A Arisuin quien estaba retorciéndose como una oruga, la sombra de una persona apareció a la vista y le habló. Arisuin alzó la vista hacia la sombra, y vio un rostro que se encontraba en la plenitud de la vida.

“Wallenstein...”

Instantáneamente, el joven—Wallenstein—hundió su bota el estómago de Arisuin.

“¡Guh!”

“Wallenstein-sensei, querrás decir.”

Con aquel dolor que parecía como si le hubieran arrancado las tripas, Arisuin despertó por completo.

Y así, lo supo con confianza.

Lo arruiné, ¿huh?

Su propia traición fue conocida de antemano, y se habían tomado contramedidas.

Pero era incomprensible. No recordaba haber cometido algo tan incompetente como para que lo descubriesen.

“¿...Cómo sabían que los iba a traicionar...?”

“Hubo alguien que pudo darse cuenta. Eso es todo.”

“...Ya veo.”

Arisuin entendió con esas únicas palabras. Los Blazers podían hacer cosas más allá del dominio del sentido común. Si había un humano que pudo hacer esto, no sería un misterio después de todo.

...No conocer los detalles de nuestros miembros terminó siendo doloroso después de todo.

Bueno, a estas alturas, no hay nada más que hacer que lamentarse, pero...

“A pesar de que no creí lo que escuché cuando ese chico hizo la predicción. Que tú, el miembro más leal, el más obediente... nos traicionaría...”

“...Supongo que me tenía mucho respeto.”

“Por supuesto. El que te eligió no fue otro más que yo. Esperaba que fuera mentira. Esperaba que fuera un error. Quería confiar en ti. Hoy, hasta el último instante... creí en ti. Pero a pesar de eso...”

El tono de Wallenstein lentamente comenzó a temblar, y de pronto, estalló de la furia.

“¡¿Por qué, por qué, por qué?! ¡¿Por qué traionaste mis expectativas!”

“¡Gah! ¡Gugh!”

Una y otra vez, Arisuin era pateado mientras yacía sobre el suelo del área de entrenamiento bajo la Academia Akatsuki.

“¡Deberías saberlo! ¡Deberías entenderlo más que suficiente! ¡Que el amor es inútil en este mundo lleno de mentiras! ¡Te enseñé todo esto! ¡¿Por qué cometiste el mismo error?! ¡¿No te habías deshecho de eso?! ¡¿No reconociste las mismas verdades que nosotros?!”

“¡Guggh, ugh! ¡K-Kuh!”

Huesos rotos, órganos internos desgarrándose. Arisuin tosía sangre negra. Pero la violencia de Wallenstein no terminó. Con una feroz ira, siguió golpeando a Arisuin.

Ya que conocía el pasado de Arisuin, Wallenstein no podía comprenderlo. ¿Por qué el prodigio que él personalmente descubrió fue tan tonto como para volver a negar el poder?

“¿Qué tratas de hacer? ¡Respóndeme...!”

Las patadas no se detenían, y Wallenstein le preguntó eso mientras respiraba agitado. Ante esa pregunta, Arisuin—torció sus sangrantes labios burlándose de sí mismo.

“...Sí. Eso es. Eso es lo que quería.”

Arisuin pensó. En el momento que perdió a Yuuri y los demás, iba a deshacerse todo. Por esa razón, le había demandado dinero a Wallenstein. Con el fin de cortar todos las relaciones con ellos al entegarle a la Hermana el dinero suficiente para apoyar a sus hermanas menores hasta que se vuelvan adultos.

Pero—cuando estaba entregando el dinero, le había contado a la Hermana acerca de la aniquilación de la banda y de que se vendió a sí mismo como un asesino profesional, y ella fue al galpón detrás de la iglesia y sacó la botella verde de alcohol. Y derramando lágrimas, le dijo.


Lleva esto contigo. Es algo que vas a necesitar como te encuentras ahora. Y uno de estos días, por favor recuérdalo. Que Yuuri y tú bebiendo alcohol, juraron ser nobles—


No tenía intención de aferrarse a eso. Eran los restos de su sueño con Yuuri, amar y proteger a los demás aunque ellos mismos no habían crecido siendo amados y protegidos por nadie. Ni siquiera quería verla. Iba a botarla de inmediato e irse con Wallenstein. Con el fin de odiar todo acerca de este mundo.

“Pero—al final, no pude deshacerme de todo esto.”

Sin importar lo mucho que abandonó el sentido común, o lo mucho que se degradó a sí mismo como sicario, no pudo convencerse de soltar esta botella.

Y además de no deshacerse de ella, se cruzó con alguien. Una chica por la que quería apostar todo de nuevo para protegerla.

“Conocí a Shizuku, y finalmente recordé. Qué clase de adulto quería ser. El deseo del cual intentaba escapar, rebelarme, deshacerme...”

Fue por eso que Arisuin lo decidió. ¡Aun si Shizuku conocía su verdadero ser y nunca más lo llamaba hermana mayor, él recordaría su deseo y protegería todo lo que ella tenía! Por lo tanto—

“¡Voy a proteger las esperanzas de esa chica! ¡No dejaré que ustedes hagan lo que quieran!”

En ese momento, Arisuin se liberó de las ataduras que lo mantenían en el suelo, y se levantó de un salto. Ataduras como esas no podían contener a un assassin del nivel de Arisuin. E invocó de inmediato a su Ermitaño Oscuro, apuntando a la sombra de Wallenstein—

“Qué desperdicio.”

En el instante que intentó hacerlo, una patada de Wallenstein penetró el plexo solar de Arisuin una vez más. Fue un contraataque tan rápido que parecía haber previsto el movimiento de Arisuin. En realidad, Wallenstein lo sabía. El Assassin Negro no iba a ser retenido obedientemente. Como lo sabía, fue capaz de hacer el primer movimiento.

“¡G-Gah...!”

El Ermitaño Oscuro resbaló de la mano de Arisuin, y se desplomó sobre el suelo otra vez. Y mirando con desdén a su pupilo quien se estaba desmayando de la agonía al no poder respirar por el golpe en su diafragma—

“Ahora comprendo tu estupidez por completo... En resumen, ¿esa chica te simpatizó?”

—Wallenstein... mostró una sonrisa sádica que le provocó escalofríos a Arisuin.

“En ese caso, este es el momento perfecto.”

Dijo él.

“¿Eh?”

El momento perfecto. ¿Qué significaba eso? Al instante en que Arisuin estaba a punto de preguntar...

La arena de entrenamiento subterránea. Una parte de su techo se desmoronó de golpe. Al mismo tiempo, del agujero, una gran cantidad de agua cayó a la arena de entrenamiento. Y además de eso, también descendió una masa esférica impertubable de agua. Y en medio de ella—

“¡¿Sh-Shizuku...?!”

—una chica bajita con cabello plateado.

Era ‘Lorelei’, Shizuku Kurogane.






“Por fin te encontré, Alice.”

Por el techo alto, Shizuku descendió envuelta en una masa de agua. Al instante que vio su silueta, la expresión de Arisuin palideció a un grado que nunca antes había alcanzado.

“¡¿Po-Por qué viniste aquí?! Te dije que me abandones, ¿no?”

“Sí, te escuché.”

“Si lo hiciste, entonces—”

“Pero no recuerdo haber aceptado eso.”

“Qu...”

Ante esa objeción, Arisuin se quedó sin palabras. Ciertamente no recordaba que ella hubiera estado de acuerdo, pero—

¿Por qué...?

“Shizuku, soy un homicida, ¿recuerdas? Te estuve engañando siempre, ¿no?”

La mente de Arisuin rememoró la escena de aquel día. Los aterrados rostros de sus hermanos y hermanas menores al verlo cubierto de sangre. Era un homicida al que nadie debería mirar. No merecería la ayuda de Shizuku.

“Por qué...”

Arisuin preguntó con una expresión angustiada. A esa pregunta, Shizuku respondió simplemente—


“¿Y cuál es el problema? Eres importante para mí, así que no importa.”


Honestamente, sin miedo, sin desdén—sin ningún cambio respecto a cuando no conocía la verdadera naturaleza de Arisuin, ella lo miró y respondió con ojos verdes llenos de afecto.

“Sean cuales sean tus secretos, Alice.Sea cual sea la culpa del pasado que cargas. En lo que a mi respecta, tú eres elegante, genial, muy reconfortante cuando estás conmigo, eres bueno arreglando mi cabello y preparando mi maquillaje, siempre escuchas seriamente mis problemas, y me animas cuando estoy preocupada... luchas a mi lado y todo eso es importante para mí. Eres mi amigo más preciado. Eso es todo. ¿Abandonar a mi hermana mayor, cómo podría hacer eso?”

“Shizu... ku...”

“No creas que me atesoras y eso es todo. Yo te atesoro de la misma manera. —Comparado con aquellos tipos, ¿ellos sienten lo mismo?”

Ante la imperturbable determinación de Shizuku, Arisuin no teía nada para decir. Los sentimientos que rebosaban en su pecho eran demasiado grandes para expresarlos en palabras. Pensaba que eventualmente ella lo vería con los mismos ojos que sus hermanas.

A pesar de eso—Shizuku no había cambiado, y seguía adorándolo. Esta realidad, le llevó fuertes sentimientos al corazón de Arisuin. No se esperaba esto, pensaba que no podría desearlo, ni el más mínimo deseo—

Shizuku, yo...


“Basta de charlas.”


Pero en ese momento, Wallenstein golpeó la espalda de Arisuin con su talón.

“¡Gah!”

El impacto se hundió en su espalda, en sus órganos, y Arisuin casi se desmayaba de la aonía. Tosiendo violentamente, acurrucó su cuerpo.

Mirando a su estudiante con ojos fríos, Wallenstein—

“Puedes quedarte tirado allí, y contemplar la recompensa de un traidor.”

—invocó una larga espada en su mano derecha, lentamente la dirigió hacia Shizuku, y comenzó a caminar.

Arisuin ya podía comprender el significado de aquel “momento perfecto”. Instinto asesino. Iba a matar a Shizuku. Frente a los ojos de Arisuina.

“E-Espera... *tos*”

Como conteniéndolo, el diafragma de Arisuin que experimentaba espasmos no le dejaba pronunciar las palabras. Sólo podía rezar.

¡Vete, Shizuku...!

No eran profesor y alumno sólo para aparentar. Arisuin lo sabía. La fuerza de Wallenstein, al punto que era llamado “maestro espadachín” a pesar de tener un solo brazo.

El Blazer conocido como el Espadachín de Un Brazo a quien nadie podía igualar en ofensa y defensa durante la batalla.

¡Tus poderes de agua no le harán nada a este hombre! ¡Date prisa y corre!

Pero esa frenética súplica no le llegó a Shizuku. No, sí le llegó, pero no le hizo caso. Porque Shizuku ya se había preparado para lo peor antes de venir aquí. Sin mostrar intenciones de escapar, le lanzó un comentario a Wallenstein quien se aproximaba.

“Por lo que veo parece que eres el jefe de mi hermano mayor y los demás, ¿cierto?”

“Soy Wallenstein, de Rebelión.”

“No me interesa tu nombre. Devuélveme a Alice. Eso es todo lo que me importa.”

“¿Crees que lo haré?”

“No. Pero pensé en preguntar de todas maneras. Porque después de todo—


¿No debería tener una excusa para matarte?”


Declarando esto, Shizuku balanceó su Yoishigure como la batuta de un director de orquesta dentro de su esfera de agua. De acuerdo con sus movimientos, la masa de agua que la envolvía adoptó la forma de enormes látigos. En las puntas de los muchos látigos, el agua reunida se congeló.

Tomaron la forma de un martillo cubierto de espinas, y el martillo de hielo cayó sobre Wallenstein.






El martillo de hielo golpeó violentamente sin piedad, quebrando el piso de la arena de entrenamiento con una nube de polvo y un rugido estruendoso. Sin embargo—

“Qué fina disposición, chiquita.”

El martillo de hielo había caído ligeramente al lado de Wallenstein. Wallenstein se encontraba ileso, y caminando lentamente hacia Shizuku.

Si el martillo lo hubiera golpeado, un humano habría sido aplastado en pedazos. Más allá de las palabras que Shizuku había usado, ¿también debió haber titubeado?

—No. Shizuku no era así para nada. En el grupo de Ikki, ella era sin dudas la más despaidada e implacable. Shizuku iba en serio. En este momento, definitivamente balanecó el martillo de hielo para aplastar a Wallenstein.

A pesar de eso, el martillo de hielo había fallado.

¿Qué sucedió?

No era como si Wallenstein se hubiera movido. Sin embargo, resultaba difícil pensar que alguien con un control mágico del más alto nivel en la humanidad había fallado. Alguna clase de habilidad debió ser usada para influenciar eso. Shizuku pensaba así, y—

...Bueno, como sea.

No tenía idea de qué truco había usado él, pero—

“Toudo Heigen.”

Sería mejor usar balas excesivas y evitar el contacto físico con su oponente. Shizuku pensó eso, y primero congeló el campo de batalla para privarlo de un punto de apoyo seguro. Reduciría enormemente la agilidad del oponente, y además—

Keppu San’u.” (4)

Revolviendo la enorme masa de agua, le dio la forma de espinas como un erizo.

“Dispara.”

Las espinas de agua se dispararon en todas direcciones sin apuntar a ninguna parte en particular. En un segundo, varios miles de balas de agua de alta presión taladraron todo el campo de batalla, perforando el concreto.

Era una cantidad de agua incomparablemente grande comparado con lo que usó en la pelea con Raikiri hace un tiempo. Y con razón. Raikiri usaba relámpagos. Con el fin de que Shizuku, usuaria de agua, pudiera luchar con eso, tuvo que hacer que toda su agua fuera pura para aislarse a sí misma de la elctricidad. Debido a eso, la cantidad de agua que pudo usar al mismo tiempo fue limitada.

Sin embargo, en este momento no existía un límite similar. La cantidad de agua que Shizuku podía usar era varios cientos de veces más grande que en la pelea con Raikiri. El piso de la arena de entrenamiento subterránea de la Academia Akatasuki, las paredes, el techo—¡cada recoveco y hendidura, había sido llenada de agujeros!

Fue un estallido maestro de proyectiles que cayó como granizo. En aquel espacio cerrado de esa arena subterránea, no había lugar a donde escapar. El cuerpo de Wallenstein debe haber sido empapado por este bombardeo—

Como Shizuku planeó, las balas de Keppu San’u habían golpeado a Wallenstein directamente.

Pero... aun cuando... eso era verdad.

Wallenstein no se detuvo. Ni terminó hecho carne picada por el bombardeo, ni siquiera había perturbado su calmado avance. Ciertamente, estaba caminando con tranquilidad sobre el piso congelado.

¿Qué es esto? ¡¿Toudo Heigen y Keppu San’u no le hicieron nada?!

En medio de los alrededores que habían sido transformados en ruinas sin exepción, levantando polvo y neblina. Wallenstein no había recibido daño. Por el contrario, ni siquiera se había mojado su ropa.

¿Qué era eso? Shizuku estaba totalmente desconcertada. Y Wallenstein le dedicó una risa a la perpleja Shizuku.

“Qué lamentable. Si no te guardara rencor, esto me resultaría bastante favorable. Bueno, son los caprichos del destino.”

Casualmente, con diez metros de distancia entre ellos, él adoptó una pose con su enorme espada en su mano izquierda descansando en su hombro. Al momento que ella vio este acto, todo el cuerpo de Shizuku tembló. No había dudas. Podía sentir instintivamente que esta postura era la verdadera técnica mortal del ‘Espadachín de Un Brazo’ Wallenstein.

¡Algo se acerca!

Shizuku puso fin de inmediato a la lluvia de proyectiles de Keppu San’u, y se protegió con una masa de agua congelada. Con permahielo que tenía una excelente fuerza protectora, formó la pared de un castillo. Con lo que podría considerarse como un fuerte, había preparado una defensa con perfecta disposición—


“¡Shizuku—no te defiendas contra eso!”


En ese momento.

Bergschneiden.(5)

Todo lo que protegía su cuerpo fue fácilmente arrancado.






La espadachina más fuerte del mundo, Edelweiss. El que la está confrontando, ‘El Peor’ Ikki Kurogane, inmediatamente—

“¡Ooooohhh!”

—emitió un aura azul de ira que envolvió su cuerpo, activando el Arte Noble IttouShura.

Más rápido que el intercambio de un simple golpe de espada. ¿Por qué usaba esta técnica con una duración estricatemente limitada a un minuto desde el comienzo? Era obvio—si no lo hacía, no sería capaz de luchar en absoluto.

No era más que el propio conocimiento de Ikki de sí mismo, reconociendo aquella diferencia de poder.

Un minuto. Era el límite más extenso durante el cual podría igualar a la más fuerte del mundo.

Y ese razonamiento fue correcto. Edelweiss atacó con el viento que la envolvía. Desde el comienzo, Ikki tenía confianza en que su juicio acerca de su oponente no estaba errado. En el momento que Edelweiss balanceó ambas espadas, los ojos de Ikki perdieron de vista el ataque. Confundido, él retrocedió.

En ese instante, el aire en el lugar donde antes se encontraba la nariz de Ikki, se había partido. Algo invisible y absurdamente filoso revoloteó frente a sus ojos, apenas rozando su nariz. Ante el hedor de algo ardiente pasando por allí, Ikki comprendió. Eso invisible que había revoloteado cerca de él había sido un ataque—las dos espadas de Edelweiss.

¡No puedo—ver sus ataques!

Como eran demasiado rápidas, demasiado mordaces, ni siquiera podía ver a simple vista las postimágenes de las espadas blancas gemelas. Lo que había percibido fue un destello de incandescencia en el aire debido a las hojas atravesando el aire a extraordinaria velocidad.

¡Qué temperamento...! ¡Si me desconcentro un instante, me cortará la cabeza...!

En ese momento, Ikki abandonó toda idea de encarar esta pelea con trucos. Literalmente, se había quedado sin aliento.

Para lidiar con la tajada de las dos espadas de Edelweiss que trazaron un destello, él tuvo que reunir todo su valor. Entre las técnicas que conocía, esta era una que presumía de tanta velocidad que era invisible. Con la séptima espada secreta, Raikou, la cual usaba el poder de Ittou Shura que envolvía su cuerpo, conoció el inminente ataque.

Una, dos, tres, cuatro veces—el acero invisible originó chispas blancas en la oscura noche. Diez colisiones en total. Contra esa cadena invisible de ataques que Edelweiss desataba con breves pausas, Ikki había rastreado sus movimientos por la mirada de ella, apenas pudiendo defenderse.

Desde el comienzo, la expresión de Ikki había contenido este obvio desconcierto.

¡I-Increíble...!

Recibiendo las tajadas que le habían entumecido desde las manos hasta los hombros. No sólo se trataba de velocidad—sino también de una fuerza absurdamente pesada. ¡A pesar de ser desatada con una sola mano, cada uno de los ataques iba más allá que los del Raikou de Ikki!

¿Por qué? Ikki comprendió la razón instantáneamente.

“¡Kuh!”

Ikki contraatacó los inminentes ataques de Edelweiss con su Raikou otra vez. En medio del choque de acero que soltaba chispas, Ikki estaba seguro dque su entendimiento era correcto.

¡Esa es la razón...! ¡Las acciones de esta persona no están emitiendo ningún sonido!

Sus pasos, sus tajadas, todo lo hacía en completo silencio.

Los sonidos eran ondas originadas de los impactos contra la atmósfera ocasionando oscilaciones. En otras palabras, uno podría llamarlo dispersión de fuerza física. Así, si uno era capaz de controlar la energía de sus acciones por completo, y no permitir que nada de ella se consuma innecesariamente, ¿qué pasaría? Como resultado de realizar todas sus acciones en silencio, uno puede usar su velocidad y ofensiva al cien por ciento de su potencial.

Una cosa así no era la técnica de un ser humano, pero—sin dudas, esto era posible para la humana frente a los ojos de Ikki. Ikki entendió eso, y se estremeció conforme tragaba la saliva acumulada en su boca.

¡Esta es... la espadachina más fuerte del mundo...!

En acercamiento ofensivo. En manejo de la espada. En todas esas cosas—iba más allá de todo límite. No había oportunidad.

—Sin embargo.

¡Aunque eso sea verdad, no puedo defenderme!

Mientras apenas se defendía de aquellos ataques impredecibles que llegaban sin parar, Ikki entendió esto.

¡Raikou es apenas suficiente! ¡No puedo igualarla en velocidad y ofensiva! ¡Si lo recibo de frente, me cortará en cinco segundos!

Por esa razón, tenía que cambiar su manera de atacar. El ataque era la mejor defensa. Él no creía en esas palabras como tales, pero la realidad aquí era demasiado unilateral. Incluso si un ataque no la golpeaba o alcanzaba a su oponente, si al menos rompía su postura, tendría sentido.

Por lo tanto, Ikki tomó una decisión. Enfrentando a la mejor espadachina del mundo—atacar. No iba a ser generoso. Contra esta oponente, no podía darse el lujo de serlo.

¡Chocar con todo lo que tengo...!

Instantáneamente, Ikki puso su decisión en acción. El ataque de alta velocidad de las dos espadas de Edelweiss. Ikki retrocedió como escapando de ellas.

Edelweiss inmediatamente arremetió, persiguiéndolo mientras blandía las espadas como una cruz. Levantando ambas a modo de defensa tanto como para un ataque cortante, se trataba de una postura que no mostraba aperturas. La oponente que estaba enfrentando lo estaba persiguiendo, pero al mismo tiempo era el mejor de los escenarios para él—exactamente como Ikki predijo.

¡Aquí voy!

Ikki arremetió contra la blanca Edelweiss. Y usando pasos únicos, creó una postimagen al cambiar repentinamente la velocidad de su cuerpo conforme avanzaba—

La cuarta espada secreta, Shinkirou.

Edelweiss atacó la postimagen originada del juego de piernas ilusorio. Sus dos espadas la rebanaron simultáneamente desde ambos lados, trazando una cruz. Pero ya que no era más que una postimagen, las hojas sólo cortaron aire. Como resultado—

¡Su pecho está expuesto!

Apuntando allí, Ikki preparó su Intetsu y arremetió contra él—

Pero repentinamente, Ikki hizo retroceder su cuerpo a media carrera con pánico. En ese momento, una tajada invisible atravesó el espacio donde antes había estado el cuello de Ikki.

¡Esto es malo! ¡Sus espadas se mueven más rápido de lo que yo puedo abalanzarme sobre ella! ¡Así no puedo acabarla!

Si se hubiera quedado dentro de su rango descuidadamente, habría sido decapitado.

¡¿Pero es esto algo en lo que me rindo después de intentarlo una o dos veces?!

Si su velocidad no era lo suficientemente buena, entonces Ikki atacaría una segunda vez, cambiando hacia el lado del poder. Doblando su torso contra la parte baja de su cuerpo como un resorte, cargando todo su peso y fuerza física y concentrándolos en ese único estoque, era la técnica más fuerte de El Peor—

La primera espada secreta—Saigeki.

La habilidad de más alta ofensiva de Ikki que dejó un agujero incluso en aquella muñeca de roca gigante. La embestida y su poder penetrante no tenían igual. Incluso alguien como Edelweiss no tendría más respuesta que escapar—qué ingenuo pensamiento.

“¡Qué...!”

Al siguiente instante, la embestida de Saigeki perdió poder, y ya no estaba avanzando.

¿Por qué?—La razón era que Edelweiss, a quien Intetsu infundida con la fuerza de Saigeki estaba embistiendo, había detenido a Saigeki bloqueándolo con sus propias espadas. En la punta de su espada que no era más ancha que una aguja, las espadas de Edelweiss se habían unido perfectamente, contrarrestando la habilidad con la más alta ofensiva de Ikki.—Era realmente asombroso.

“¡Ugh...!”

Así nada más, ante el hecho que demostraba la verdadera diferencia entre los dos, una gran agitación brotó en el pecho de Ikki.

Y Edelweiss no ignoró aquella agitación. Aprovechó el lapso en la reacción de Ikki la cual se había atenuado ligeramente—

“¡Whoa!”

El ataque de Edelweiss cortó la piel de Ikki. Lo que le cortó fue—su frente. Para empeorar las cosas, la sangre que brotó de allí fluyó sobre los ojos de Ikki.

¡Mi visión!

Por supuesto, Edelweiss no dejó pasar esa letal vulnerabilidad. Lo que desató fue el ataque con forma de cruz instantáneo que había mostrado al principio. La inminente espada, con su veloz ataque, quemó el aire con un matiz blanco—

“¡Haaaaa!”

Pero todo eso había sido una interacción que Ikki Kurogane había previsto. Él la desvió a ella, y a todos sus ataques en forma de cruz. Ikki, quien había perdido la visión de ambos ojos, no tenía ni un ápice de agitación dentro de sí.

¿Cómo? ¡Todo eso eran cosas que no necesitaba ver!

¡No puedo ver los ataques, pero puedo ver a través de los músculos que mueven su cuerpo!

El aliento de Edelweiss. Su manejo de la espada. Su ritmo. Su juego de piernas—

Era la habilidad sin igual de la percepción, descubriendo la esencia de los hábitos del oponente a partir de la información que recabó de ese oponente mientra luchaba.

Visión Perfecta—usando el recurso con el que contaba además de las técnicas con la espada, El Peor vio a través de la propia técnica de Edelweiss. Por lo que ya no necesitaba la vista. ¡Ya que incluso sin algo como la vista, él podía predecir dos o tres movimientos de su enemigo!

“Lo estás haciendo bastante bien.”

Incluso la más fuerte del mundo reveló una voz de admiración ante la sensibilidad de Ikki que se acercaba a la del ojo de una mente mística.

Sin embargo, los ataques de ella no se ralentizaban. Desde frente, atacaba con una ventaja absoluta otorgada por su estilo de dos espadas. Era una continua embestida. Ella comprendía que él había visto a través del movimiento de sus músculos, pero la diferencia que existía entre ambos no iba a ser superada sólo con previsión.

En ese caso, no había necesidad de trucos. Era suficiente sólo con presionar hacia delante con velocidad y poder.

—Era un razonamiento totalmente apropiado. Como tal, de inmediato intensificó el ataque. Otra vez, Ikki estaba confiado acerca de esto. Por esa razón—

¡La pelea se decidirá aquí—!

Era una sola cosa, existía una manera de cambiar el flujo de la situación. Mientras lidiaba con el ataque silencio y sin sombras sólo con previsión, él lo consideró. Edelweiss no había retrocedido ni una sola vez durante esta pelea. Se había estado defendiendo mientras avanzaba, pero nunca se había movido para evadir. ¿Por qué? Era simple. No necesitaba hacerlo. No había necesidad de evadir. El tiempo libre para defenderse mientras atacaba era más que suficiente. La espada de Ikki no era más que una hoja, para ser desviada por las propias espadas de Edelweiss. Si él consideraba la diferencia entre ambos, eso era cierto. Por lo tanto Edelweiss no había elegido evadir.

Entonces en ese caso—

En ese punto, había una manera de que él sobreviviera. ¡Porque era seguro, era el único favtor fácil de interpretar!

¡Este es el único punto en que puedo interrumpir su ritmo!

Y la última ofensiva de Ikki salió a la luz. Golpear una hoja blanca con sólo un poco de fuerza, retrasaría el regreso de la espada. Un ataque de estoque dentro de ese espacio podría ponerle fin a todo esto.

La hoja de Intetsu apenas rozaba el suelo—no, mientras rozaba el suelo, se dirigió hacia Edelweiss.

El balanceo fue grande, como un agudo ventarrón. Sin embargo, probablemente no alcanzaría a Edelweiss. Si la espada de Ikki era como un ventarrón, la espada de Edelweis era como un destello. Sin dudas, ella lo bloquearía.

Sin embargo—eso no era nada de qué preocuparse. Porque el sentido de esta técnica era precisamente que fuera bloqueada. En el instante que el oponente se defendió de Intetsu, Ikki, de sus pies hasta sus dedos, todos sus músculos trabajaron en conjunto, flexionándose para desatar una onda expansiva.

El cuerpo humano estaba constituido por carne y agua. Por lo tanto, era frágil contra las vibraciones. Si se aplicaba una ligera onda sobre un cuerpo humano vulnerable a las vibraciones, afectará el interior de ese cuerpo. Por ejemplo, existía un tipo de golpe penetrante en las artes marciales chinas que aplicaba este principio.

En otras palabras, el ataque de Ikki era un golpe penetrante aprovechando una ventaja. Atravesaría la armadura y golpearía los órganos internos. Si era bloqueado con espadas, golpearía ambos brazos. Alcanzar un cuerpo humano a través de vibraciones de la hoja de una espada, era un golpe venenoso que acarreaba alteración.


La sexta espada secreta—Dokuga no Tachi. (6)


Aprovechando la diferencia entre sus fuerzas, y asegurándose que ella no lo evada. Podría decirse que Ikki se había cerciorado correctamente de la diferencia entre sus movimientos y los de Edelweiss.

Sin embargo, esta espada secreta sólo sería efectiva en una situación donde el oponente bloqueaba contundentemente. Y exactamente como Ikki planeó, Edelweiss no tuvo dudas—¡y bloqueó la venenosa espada con su blanca hoja!

Sin importar que fuera la más poderosa del mundo, Edelweiss seguía siendo humana. En la estructura de un cuerpo humano, no era distinta de Ikki. ¡En ese caso, no tenía manera de escapar de este veneno!

Ikki apuntó a la espada expuesta de Edelweiss, y volcó sobre ella la onda expansiva originada de todos sus músculos trabajando juntos.


En ese instante, brotó sangre de todo el cuerpo de Ikki.


“¿Eh?”

Los músculos rompieron la piel de todo su cuerpo, y la sangre se derramó por todas partes.

¿Por qué? El motivo era algo de lo que Ikki se dio cuenta instantáneamente. Era simple. Edelweiss había hecho exactamente lo que Ikki estaba a punto de hacer—con una velocidad y poder destructivo de una magnitud mayor.

Como resultado, la onda expansiva que Ikki había lanzado a Edelweiss había sido completamente extinguida, y en cambio, las ondas restantes habían destruido el cuerpo de Ikki.

Ikki había intentado ver a través de la espada de Edelweiss. Pero todo eso fue una ilusión. Todo lo que vio fue lo que Edelweiss quería mostrarle. Todo había estado en la palma de su mano todo el tiempo.

Esta realidad hizo que el cuerpo de Ikki se sacudiera del miedo.

¿A este... grado...?


Agotando toda su fuerza, apostando todas sus técnicas, usando las mejores estrategias que pudo concebir—ni siquiera pudo tocarla.


¡¿La palabra cima... se encuentra tan alto... tan lejos...?!

Ante tal fuerza a la cual su propia escala no podía medir, Ikki sintió terror.

Y al siguiente instante, llegó el final. Contra Ikki quien había perdido todos sus métodos de ataque, Edelweiss balanceó la espada en su mano derecha—la hoja blanca voló de manera invisible, atravesó la hoja de Intetsu, y cortó a Ikki.

“Ah.”

Con ese único ataque, la herida que recibió Ikki no fue profunda. Sin embargo, debido a que su Dispositivo cristalizado por su propia alma había sido destrozado, la conciencia y el cuerpo de Ikki se derrumbaron.

Edelweiss no dio el golpe final. Él entendía que no era necesario. Habiendo terminado la pelea, apartó la vista de Ikki—


“¡¡¡UuuaaaAAAAAAA!!!”


Pero en el momento que el cuerpo de Ikki habría golpeado el suelo, increíblemente, Ikki reunió tanta fuerza como pudo, y rechazó ese último acto. Sujetando un pedazo de Intetsu que estaba volando por el aire—

“¡Aaaaahhh!”

Atacó a Edelweiss otra vez.

Ese fragmento roto fue fácilmente bloqueado por la hoja blanca.

“¿...Aún deseas continuar?”

La acción de Ikki había hecho que el corazón de Edelweiss titubeara un poco. Por encima de su hombro le preguntó al caballero que ahora estaba respirando con dificultad, y sosteniendo un fragmento roto de su alma cristalizada.

“Está más que claro que con nuestra diferencia en poder, no puedes ganar ni siquiera por casualidad. La espada formada con tu alma está rota, tu consciencia se desvanece. Tu cuerpo ya no puede luchar. A pesar de eso, ¿por qué me estorbas? No tengo deseos de lastimar a un niño irrazonablemente. Desde el principio no tuve intenciones de matarte a ti o a tu hermana. Si me mantienes aquí, estás poniendo en peligro a tu hermana. Me temo que Lord Wallenstein no tiene piedad con los niños... ¿Acaso no sabes eso?”

Ante esa pregunta, Ikki asintió mientras respiraba con dificultad.

“Sí... lo sé... Eres una persona amable.”

“Si es así, ¿entonces por qué?”

“...Porque Shizuku no quiere eso.”

Ikki, manteniéndose despierto con pura voluntad, miraba a Edelweiss con sus ojos borrosos y le respondió con la razón de que aún no se había rendido.

“Si te dejo ir... quizás Shizuku se salve. ¡Pero no Alice!”

“—Ese chico es un criminal, un miembro de la sociedad del bajo mundo. Tal es destino es inevitable.”

“Quizás así sea. Pero Shizuku no quiere eso. ¡Ella vino aquí porque no quiere eso! ¡Y yo prometí hacer lo que Shizuku quiso!”

Por lo tanto—

“¡Aunque muera, no me rendiré!”

Ante esa respuesta, el noble rostro de Edelweiss mostró confusión.

“¿Aunque mueras? No valoras mucho tu vida, ¿o sí? Habiendo cruzado espadas contigo, sé lo fuertes que son la ambición y el deseo dentro de ti. Tú también tienes un sueño. Tú también tienes a alguien importante. A pesar de eso, ¿no te importa perder la vida aquí?”

A aquella desconcertada pregunta, Ikki dedicó una débil sonrisa.

“Esta es... la primera vez.”

“¿Primera?”

“Sí... la primera. Que Shizuku ha dependido de mí.”

Ikki habló mientras rememoraba su relación con Shizuku.

“Siempre me he preocupado por eso. Como hermano mayor, nunca he hecho nada por ella. Y aun así esa chica siempre estuvo idolatrándome y amándome como su hermano mayor. Y hoy, mi hermana tiene un deseo, y está confiando en mí.”

Ella le había confiado sus esperanzas a este inútil hermano mayor.

“¡Esa es la única razón que necesito para arriesgar mi vida...!”

Es por eso que no se rendirá. No aquí. No se rendirá aquí. Por el deseo de su hermana, quien siempre hacía cosas impías pero siempre lo apoyaba. ¡Si no ponía en juego su vida aquí, ¿qué clase de hermano era?!


“¡Con mi debilidad, resistiré tu fuerza aquí!”


Mientras siga con vida, no la dejará marcharse. Manteniendo esa fuerte voluntad y determinación, Ikki se interpuso en el camino de Edelweiss. Y Edelweiss podía ver esa determinación brllando en sus ojos.

Qué fuerte voluntad. ¿Acaso son estos los ojos de un chico que acababa de alcanzar la mayoría de edad?

Ella se quedó sin aliento. Tal fuerza, tal ambición. Y no sólo eso, sino el noble espíritu para arriesgar su vida por el bien de otros.

Ha pasado tiempo, ¿no? Desde que vi a una persona tan hermosa como esta.

“Joven. ¿Podrías decirme tu nombre?”

“...Ikki Kurogane.”

“Kurogane—me disculparé por mi descortesía anterior. Joven guerrero.”

Declarando eso, Edelweiss retrocedió ligeramente de un salto.

Dejando una amplia distancia entre ella e Ikki—


“Tú no eres un niño que necesita ser protegido. Eres un hombre capaz de atestiguar toda mi fuerza como caballero. Por eso... con la espada más poderosa del mundo, mataré a un caballero como tú.”


Por primera vez en esta noche, la espadachina más fuerte del mundo iba en serio. En ese momento, un espíritu espada que no podía ser comparado con nada hasta ahora desbordó del cuerpo de Edelweiss. Y similarmente, una tormenta de luz. El polvo se sacudió, y los árboles crujieron, y cada ventana de vidrio estalló en pequeños pedazos.

Una simple humana. Mientras una presencia inimaginablemente inmensa para las dimensiones de un cuerpo humano se propagaba, Alas-Gemelas Edelweiss extendía las espadas en ambas manos como alas—


“Prepárate.”


—y se elevó.

No como un niño que debería ser protegido, sino como un caballero que debería mostrar gratitud, ella estaba apuntando a aquel que reconocía como un enemigo. ¡Con el fin de acabar absolutamente con la vida de ese enemigo—!

Justo antes de que las cosas se complicaran, Ikki lo había sentido. Los pasos de la muerte. La presencia de una filosa espada que arrancaría su futuro. Si se defendía, moriría—

Sea lo que fuere, ahora no era como la situación de antes. Era distinto de la pelea anterior, donde él podía subestimar a su oponente o retirarse. La velocidad de Edelweiss en serio, no podía compararse con eso. Ni hablar de su manejo de la espada, esto ya llegaba al punto donde la forma de Edelweiss había pasado a ser luz en sí misma—

Y sin sonido alguno, todo parpadeó por un momento antes de suceder. Con retraso, un rocío de sangre voló en la oscuridad. Ikki Kurogane no tuvo tiempo de emitir un solo sonido—esta vez, cayó.







Si su razonamiento hubiera tardado sólo un momento, habría perdido la vida. Al comprender esa verdad, Shizuku jadeó.

Si Alice no hubiera gritado, habría sido realmente peligroso.

Le había arrancado un brazo.

“Kuh...”

Desde el medio de la parte alta de su brazo, el resto de su brazo izquierdo había sido cortado. Desde esa perspectiva, el fuerte dolor trepó hasta su cerebro.

Sin embargo, no había tiempo para llorar del dolor. El enemigo ante sus ojos estaba preparando uno de los ataques que había atravesado su muralla de hielo e incluso le había arrancado su brazo izquierdo.

“¡Hyakuya Kekkai!”

“¡¿Hmm?!”

La decisión de Shizuku en respuesta fue apropiada: elevó rápidamente una cortina de niebla sobre los alrededores y desapareció del campo de visión de Wallenstein. Y en el lapso de tiempo que Wallenstein la perdió de vista, congeló y cerró la herida de su brazo izquierda—y corrió.

Rodeando rápidamente a Wallenstein, dirigiéndose al lugar que quedó a resguardo de Hyakuya Kekkai, el único lugar que no fue perforado por las balas de Keppu San’u. Donde se encontraba Arisuin.

Una tajada que atraviesa cualquier clase de protección. Una defensa que le permite caminar tranquilamente incluso en medio de un bombardeo. Y un avance que no era afectado por Toudo Heigen.

Si la habilidad de ese hombre es como yo esperaba, debe ser la más alta entre las habilidades.

No podía luchar con él directamente. Por lo tanto Shizuku eligió tomar a Arisuin y escapar.

Pero—

“Correteando... qué insolente.”

Junto a esas palabras, Wallenstein plantó su espada en el piso conforme permanecía en la niebla.

“¡¿Ugh...?!”

Shizuku perdió el equilibrio y cayó, como mareada. Quería levantarse de inmediato, pero sin importar cuántas veces lo intentaba, sus pies resbalaban.

¡¿No puedo levantarme...?!

¿No era capaz de ponerse de pie sobre el hielo que ella misma había creado con Toudo Heigen? No. Toudo Heigen era una habilidad de la propia Shizuku. Ese poder no podía entorpecer los movimientos de Shizuku. Con más razón teniendo en cuenta el control del poder mágico de Shizuku.

¿Entonces por qué? —Había una respuesta. Había otro poder en acción.

“¡Esto es...!”

No había duda. Shizuku estaba segura de que su corazonada era cierta, y le preguntó a Wallenstein quien estaba saliendo lentamente a la vista en la niebla.

“¡Hiciste que el suelo pierda fricción, ¿no...?!”

“Qué rápida comprensión. Eso es correcto.”

Wallenstein respondió mientras caminaba tranquilamente hacia Shizuku.

“Bloquear, cortar, disparar. En este mundo, el efecto de cada tipo de poder está enormemente relacionado a la fricción. Sin importar lo rápida que sea una bala, si su velocidad es robada por la fricción en el punto de impacto, no tendrá penetración y caerá inútilmente a los pies de su objetivo. Y si un ataque es alterado con el mismo poder, puede crearse una espada que atraviese cualquier material sin resistencia.”

Una espada de excelente ofensiva. Un escudo de defensa divina. Era un poder que manipulaba la fricción, que constituye la base de cada tipo de fuerza.

“—Esa es la habilidad que yo, el Espadachín de Un Brazo Wallenstein, poseo.”

Y Wallenstein finalmente se ubicó frente a Shizuku.

“¡Sh-Shizuku! ¡Huyeeeee!”

Ante los ojos de Arisuin gritando—


Cortó a la chica de cabello plateado por la cintura, partiéndola en dos.


“Ah―”

Con un solo golpe, el torso cortado a la altura de la cintura cayó al piso congelado. Rociando una inmensa cantidad de sangre y entrañas. Ante ese escenario sin remedio,

“¡¡¡NOOOOOOOOO!!!”

El grito de Arisuin sacudió el aire.






Edelweiss derribó a Ikki Kurogane de un solo corte.

La expresión de la ganadora... estaba teñida de asombro. Pensaba en el instante de la conclusión. El increíble incidente que se desarrolló en medio del entrelazamiento que brilló como si fuera luz.

En ese instante, Ikki Kurogane, frente a la espada más fuerte del mundo—había atacado por propia voluntad.

Hasta ahora, no podía decirse que ella, la más fuerte del mundo, se contuvo o que actuó con un poco de titubeo mientras usaba la espada. Al ir en serio, ella había embestido profundamente con el fin de quitarle la vida a Ikki, pero él había impulsado la espada infundida con su alma hacia aquel espacio reducido como una aguja.

Hasta el final, había tratado de ganarle. Contra ese filo, Edelweiss había sido forzada a protegerse completamente, y como resultado—su ataque había flaqueado. Un solo paso había vuelto inútil a su golpe letal.

Y así, Edelweiss no había matado el espíritu de Ikki Kurogane.

Encima, el último resto de manejo de la espada que demostró fue indudablemente—...

“...Increíble. Nunca pensé que sería a este grado.”

Edelweiss permaneció junto a Ikki quien había colapsado, y dirigió su hoja blanca hacia su garganta.

Y sonrió ligeramente.

“Si pongo mi mano encima de ti mientras yaces aquí, seré yo quien pierda el honor, ¿no?”

En ese momento.

“¡K-Kurogane!”

Giró su vista hacia la voz—

“¿...No es esa Reloj Mundial?”

“¡Edelweiss, perra—!”

Kurono Shinguuji, el Reloj Mundial, había saltado por encima de la pared, y divisó el ensangrentado cuerpo caído de Ikki. Manifestando con ira su Dispositivo, un par de pistolas, una negra y una blanca, apuntó los cañones hacia Edelweiss.


“Cálmate.”

En el instante que Edelweiss iba a recibir un disparo en medio de los ojos, los dedos sobre el gatillo se congelaron. Era como si el corazón de Kurono hubiera explotado del miedo. Había aterrizado sobre el suelo, y apenas había podido apuntar las pistolas, y aun así sus dedos no se movieron.

Lo que la estaba deteniendo no era otra cosa más que los propios instintos de Kurono. Porque si movía sus dedos sólo un poco, la batalla iba a comenzar instantáneamente, y sabía que no podía ganar esta pelea.

“Monstruo...”

“Aunque ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos, ¿así es como me saludas?”

Edelweiss le habló con un semblante tranquilo a Kurono en cuyo rostro se extendía una mirada de preocupación.

“Tranquilízate. Sigue vivo.”

“¡¿E-En verdad?!”

“A pesar de que no pretendí apiadarme de él.”

Mientras sonreía con un poco de amargura, Edelweiss dijo eso, y saltó en silencio. Una vez más, se movilizó hasta la azotea del edificio escolar de la Academia Akatsuki desde donde había comenzado.

“¡¿A-A dónde vas?!”

“Me retiro. Después de todo, en realidad nunca estuve relacionada con todo esto en primer lugar.”

Respondiendo así, Edelweiss otra vez miró al joven guerrero que había enfrentado. Y pensó en la cantidad de tribulaciones que probablemente enfrentará en el Festival de Arte de la Espada que estaba a punto de empezar. Ella no estaba involucrada directamente en el plan, pero lo conocía a grandes rasgos.

Probablemente, te enterarás de ello personalmente.

La batalla destinada. Lo que yace en frente de Ikki Kurogane no eran sólo el Emperador Espada de Viento y la Princesa Carmesí.

Pronto, Amane Shinomiya se interpondrá en tu caminó.

Y esa pelea probablemente será dura más allá de toda imaginación. Incluso más que la pelea con ella misma. Pensado en eso—

“Reloj Mundial. Si Ikki Kurogane despierta, por favor dile esto por mí.”

Edelweiss dejó estas palabras para El Peor.


“La próxima vez que nos veamos, espero que seas un oponente digno.”


Y silenciosamente, la espadachina más fuerte del mundo desapareció en la noche.

“Se lo diré, definitivamente.”

Respondiendo de esa manera al espacio vacío donde había estado Edelweiss, Kurono se apresuró hasta el caído Ikki. Aunque ciertamente había sufrido lesiones severas... no había ninguna herida letal. Podía salvarse. Sabiendo esto, Kurono sintió un profundo alivio.

“Increíble. Enfrentar a Edelweiss y regresar con vida—”

Y cuando usó sus poderes sobre el tiempo para cerrar sus heridas—

“¿...Eh?”

Kurono vio algo que no podía creer por el extremo de su visión periférica.

Justo donde Edelweiss había estado hace un momento. Sobre el blanco concreto. Lo que quedaron allí eran—manchas rojas.

¡¿La lastimó?! ¡¿Un niño que apenas alcanzó la mayoría de edad, contra la más fuerte del mundo...?!

Ciertamente. Él la había alcanzado.

Sólo algunas gotas. Fue tan superficial que uno no podría llamarla herida—pero aun así, la espada de El Peor definitivamente había dejado una marca sobre la mejor del mundo.

“Ja ja ja... Qué es esto, no dejas de sorprenderme.”

Con pleno deleite y asombro, el cuerpo de Kurono se sacudió con entusiasmo.

“...Sheesh. Qué chico siniestro.”

Después de eso, Kurono comenzó de inmediato a tratar las heridas de Ikki. Al hacerlo, replanteó la situación.

Kurono y Nene. Cuando las dos llegaron a Hagun, no había nadie allí con la excepción de los estudiantes de Hagun que perdieron el conocimiento. Por lo tanto con la habilidad de Kurono, habían revisado lo que sucedió en ese lugar, y Nene había ido por Stella y los demás, pero Kurono había asumido la tarea de rescatar a Ikki y Shizuku.

Y aquí sólo se encontraba Ikki. ¿Dónde estaban Shizuku y Arisuin? Kurono agudizó sus sentidos, y rastreó poder mágico en los alrededores.

Y—los encontró.

“¡Esto es...!”

Directamente debajo—profundo bajo tierra, algo increíble había sucedido.






...Oh, cielos...

La consciencia de Shizuku, que había sido sacudida por un tremendo impacto como si su cuerpo hubiera sido alcanzado por un rayo, lentamente regresó. Levantó sus pesados párpados, y vio lo que yacía frente a ella.

Ali...ce...

Shizuku alzó la vista. El rostor de Arisuin estaba allí, de cabeza en su campo de visión. Aunque estaba diciendo algo con lágrimas deramándose de su desesperado rostro, Shizuku no podía escucharlo.

De repente, experimentó una sensaicón de incomodidad, y entonces Shizuku bajó la vista.

Y se dio cuenta. La mitad inferior de su cuerpo se había ido. Eso hizo que lo recordara.

Ahh, me... cortaron...

¿Despertó? La sensación en su cuerpo estaba regresando. Debido a eso, había un gran sentimiento de pérdida.

La parte inferior de mi cuerpo. Eso y la mayoría de mis entrañas desaparecieron.

Probablemente esta otra mitad se había caído. Era sin dudas una herida letal. Shizuku era capaz de darse cuenta que moriría en unos pocos segundos.

Es frustrante, ¿huh?

Otra vez. No había podido ganar. Al igual que en la pelea contra Raikiri. No haber podido controlar la distancia durante una batalla mágica, Shizuku recordaba esa amargura.

Si muero... Onii-sama se pondrá triste...

Probablemente se pondrá triste. No sólo su hermano, sino Stella y Arisuin, y todos los demás—en el presente, había muchas personas a su alrededor. Probablemente llorarán por alguien con tan mal carácter y tan poca ternura. Esa escena le vino a la mente. Y entonces pensó—que esto... no era lo que quería.

—En ese caso, debería intentarlo una vez más, ¿cierto?

Luego de perder contra Raikri siempre había estado pensando. Con su poder, siempre perdía contra la espada. Y no podía hacer nada al respecto. Con su pequeño e débil cuerpo, era imposible controlar una batalla a corta distancia. No podía evitarlo. Y sólo podía pensar en una manera de compensar esa debilidad.

Era algo tremendamente riesgoso, por lo que nunca lo había intentado hasta ahora, pero—a estas alturas, iba a morir en algunos segundos si no la usaba. No quería abandonar sin intentarlo.

Puedo, si doy todo de mí—

Así como siempre lo hacía su preciado hermano. Iba a creer en su propia fuerza. Decidiéndose, Shizuku cerró uss ojos. Y—






“Shizuku... Shizuku...”

Arisuin sostenía el cuerpo caído de Shizuku. Un borboteante sonido provenía de la herida, mientras la sangre y las vísceras se derramaban rápidamente. Su pedo. Su vida. Sintiendo que se deterioraba, la visión de Arisuin se oscureció. Una vez más, la sensación de pérdida de una hermana menor que había atesorado y que quería proteger, todas sus emociones se estaban derrumbando. Ira contra su propia inutilidad. Furia contra el hombre que había robado la vida de Shizuku. No podía sentir nada más. Ni siquiera tenía la voluntad para llorar.

“Esta es la realidad de la que he tratado de alejarte.”

Por detrás de él, llegó la voz de Wallenstein.

“Sólo el poder es verdadero. A pesar de que te enseñé esto, y te llevé a lado de los fuertes. Si ni siquiera puedes entender esto, no tienes remedio.”

Una voz perpleja. Decepción respecto de un discípulo personal que estaba abrazando el cuerpo de Shizuku, aun cuando ya no era nada más que un cadáver.

“No necesito un assassin que desarrollar sentimientos por su objetivo. Muere.”

El sonido del viento cortado detrás de él golpeó los oídos de Arisuin. Probablemente era Wallenstein levantando su espada. Arisuin no pensó en protegerse a sí mismo. En cambio, pensó en que la paz llegaría pronto. En este momento, el peso de Shizuku en sus brazos estaba desapareciendo sin cesar. Cómo sabía que no la recuperaría, ya no le importaba la derrota.

Constantemente, constantemente, el pequeño cuerpo se estaba volviendo más ligero.

Constantemente, constantemente, el peso que podía sentir en sus brazos estaba desapareciendo—

¡¿Eh...?!

Allí, Arisuin finalmente sintió algo incomprensible.

¿El peso estaba desapareciendo al punto que él no podía sentirlo? Eso era imposible. Aun si toda la sangre y vísceras se derramaban, los músculos y los huesos de un cuerpo humano seguían presentes. Esa sensación de sublimación dio origen a una luz que brilló en la oscuridad de la visión de Arisuin. Miró lo que estaba en sus manos. Allí, los restos del cuerpo de Shizuku se habían—


—ido. Dejando sólo su ropa.


Y al momento siguiente—

“Está bien, Alice.”

La voz de Shizuku hizo eco con dignidad a través de la arena de entrenamiento subterránea.

“¡¿...Eh?!”

“¡¿Qu-Qué...?!”

Perplejos, Arisuin y Wallenstein escanearon los alrededores en busca de Shizuku. Sin emabrgo, Shizuku no se encontraba en ninguna parte. No, por el contrario, incluso la sangre y las entrañas que se habían desparramado hace sólo un momento, se habían desvanecido.

“¡¿Qu-Qué es esto?! ¡¿Qué hiciste?!”

Ante la situación que estaba yendo más allá de toda comprensión, Wallenstein gritó, confundido. Y en medio de la confusión de Wallenstein y Arisuin—Shizuku Kurogane apareció.



Apareció como una estatua formada de neblina, con su cuerpo desnudo e inmaculado. Y abrió su boca para hablar.

“Está bien—porque ganaré.”

“¿Shizuku, estás... viva?”

Arisuin miró a Shizuku como si fuera un fantasma. Aún no había comprendido la situación. Pero detrás de él, Wallenstein—

“¡Cómo puede ser esto...!”

Por sus instintos nacidos de muchas batallas, él se dio cuenta de que había una sola manera de que esta situación fuera posible. Y con el fin de asegurarse, balanceó su espada sobre Shizuku quien se encontraba frente a sus ojos.

Shizuku, sin moverse para defenderse, recibió el ataque sobre su cuerpo. Un corte—el Dispositivo de Wallenstein una vez más partió en dos a Shizuku.

Pero esta vez no salió sangre. No hubo respuesta excepto por un rocío de niebla, y aunque la silueta de Shizuku había sido partida, inmediatamente volvió a la normalidad—al ver esto, Wallenstein se convenció.


“¡T-Tú, pequeña rata...! ¡¿Convertiste tu propio cuerpo en vapor?!”


En respuesta, la boca de la forma parpadeante de Shizuku se curvó ligeramente.

“Ja ja ja. Como pensé, no eres viejo sólo para aparentar, ¿verdad, señor?”

Shizuku lo confirmó con una burla sádica. Ciertamente. Esa era la verdadera naturaleza de cómo había sobrevivido Shizuku.

“Fui derrotada por Raikiri en las batallas de selección, así que siempre estuve pensando.”

—Que aunque tenía habilidad, le faltaba determinación. Cuando enfrentaba hostilidad, no había nada que pudiera hacer más que recibir una herida letal—¿entonces cómo debería lidiar con eso?

“Pensé y pensé... y de repente, di con la respuesta. Ahh, cierto. Recibo daño porque tengo un cuerpo de carne y hueso.”

En ese caso, ella eliminaría esa premisa. Al hacerlo, creó esta técnica. Un aspecto del agua mágica, una aplicación de técnicas de curación para el cuerpo humano, un Arte noble que desintegra su propio cuerpo en neblina y polvo al punto que los cortes y los golpes ya no la afectan y entonces se reoncstruye voluntariamente—


“Aoiro Rinne (7)—inventé una técnica grandiosa, ¿cierto?”


Shizuku habló con un rostro ligeramente presumido. Ante la explicación de Shizuku, Wallenstein palideció más y más.

“¡¿Inven... taste?! ¡¿Tienes idea de lo que te has hecho?! ¡¿Lo comprendes?!”

La alteración de Wallenstein era natural. Ya que Aoiro Rinne era temporal, se trataba de una técnica amputa la vida de uno.

“¡Con control mágico de la mejor clase, puedes reconstruir algo, pero es imposible hacerlo después de morir...! ¡No, aunque lo hagas, si cometes el más mínimo error al reconstruir las trillones de células del cuerpo humano, ni siquiera puedo imagina lo difícil que sería...! ¡Que hayas usado esa clase de poder sobre tu propio cuerpo...! ¡¿Estás demente, niña...?!”

Ciertamente había grandes méritos por ignorar las físicas de un ataque. Pero para hacerlo, era necesaria una técnica excesivamente poderosa. El riesgo era demasiado grande. Por lo tanto, frente al consternado Wallenstein, Shizuku—

“Estoy más que cuerda. Si se trata de mí, puede hacerse, pensé.”

—declaró, como si no fuera nada.

A esas palabras, Wallenstein estuvo convencido. Había conseguido información sobre Hagun con antelación, pero sólo había considerado a Stella Vermillion como una oponente digna de su atención. Y al final, había ignorado a alguien. Lorelei, quien estaba justo debajo de su nariz, era como Stella, alguien diferente de las masas. Una prodigio que iba más allá de los límites.

Qué descuido tan vergonzoso... Pero aún no he perdido—

Wallenstein pensó así, y adoptó su pose de nuevo. Pero—

“¿Oh? ¿Será que pensas pelear conmigo otra vez?”

—con una sonrisa, Shizuku le sonreía como burlándose.

“¡¿Qué dijiste—?!”

En ese instante, Wallenstein quien se había recuperado de su ataque sobre Aoiro Rinne notó algo sobre sí mismo.

“¡¿*Tos tos*... gah...?!”

El aire que estaba exhalando no estaba era inhalado. Sus pulmones no podían llenarse de aire. Como si se estuviera ahogando—sí, estaba al borde del ahogamiento.

“Si los pulmones se convierten en globos de agua, los humanos se pondrán así, ¿no? Como se esperaba de esta técnica, no es algo que otras personas en la escuela puedan hacer, por lo que es la primera vez que lo ves.”

Shizuku al usar Aoiro Rinne convertió toda la atmósfera en todo el lugar al mismo tiempo. Por lo tanto, podía establecer control sobre ella—incluyendo el aire que Wallenstein estaba respirando.

Ciertamente, la habilidad para controlar la fricción de Wallenstein era un poder incomparable relacionado con cortes y golpes externos. Sin embargo—

“Si es dentro del cuerpo, no hay nada que la fricción pueda hcer, ¿me equivoco?”

“¡Gah... ukk...!”

Wallenstein, ahogándose en un mar invisible, finalmente no pudo mantenerse de pie y cayó al piso con sus ojos abiertos de par en par y abriendo y cerrando la boca como un pez varado en una orilla buscando oxígeno desesperadamente.

“¿Hmm? ¿Qué fue eso? ¿Qué dijiste?”

“¡L... Li-Libéra... me!”

“¡Oh, quieres que te deje ir?”

Era una declaración de rendición. Wallenstein había decidio que ganar era imposible a estas alturas, y estaba agitando la bandera blanca para Shizuku.

“Pero no lo haré.”

Shizuku le dedicó una despiadada sonrisa, y chasqueó los dedos. En ese momento, voló sangre desde todo el cuerpo de Wallenstein.

“¡—GAAAAHHH!”

Carne dentro de su cuerpo fue rasgada, y docenas de lanzas de hielo emergieron de él. Ese ataque rompió la consciencia del Espadachín de Un Brazo. Wallenstein, mientras descargaba sangre mezclada con agua por su boca, se desmayó.

Y Shizuku bajó la vista hacia su oponente con frialdad, como si fuera basura.

“No soy tan buena como Onii-sama, o tan amable como Stella-san, así que no puedo evitar cortar a un enemigo que me trituró. —Elegiste al enemigo equivocado.”

Le arrancó el abrigo a Wallenstein. Con él se cubrió el cuerpo, y apartó su mirada. Ya había perdido interés.

De esa manera, la lucha entre el Espadachín de Un Brazo y Lorelei llegó a su fin.






“Mientras lo intente, puedo hacer de alguna manera u otra, ¿cierto? No soy alguien que debe descartarse tan fácilmente.”

Reconstruyendo su carne, Shizuku revisó su sentido del tacto al abrir y errar su mano. No había ninguna sensación de malestar. Parecía que la reconstrucción mágica había funcionado apropiadamente.

Sin emabrgo, no era como si no hubiera problemas en absoluto.

“...El esfuerzo mental es demasiado. Me siento enferma.”

Luego de procesar magia de un nivel excesivamente alto, la cabeza gritaba. La agonía como si su cráneo estuviera agitándose hizo que Shizuku fuera consciente de su propia falta de habilidad. Parece que lo mejor será abstenerse de usar magia temerariamente por un tiempo.

A Shizuku quien había corroborado la condición de su cuerpo—Arisuin le preguntó con un rostro cubierto de asombro.

“Shizuku... ¿en serio sigues viva?”

“Oh, detente por favor. Me estás mirando como si fuera un monstruo.”

Shizuku se quejó, de mal humor.

Pero la pregunta de Arisuin era comprensible, ya que el acto de Shizuku habóa sido un milagro.

“De todas formas, Aoiro Rinne resultó bien, pero perder la ropa cada vez que lo uso es un problema, ¿cierto? No quiero que nadie además de Onii-sama me vea así.”

Sin embargo, al ver que en todos los aspectos Shizuku era la misma de siempre, el alivio había superado al asombro.

“Ja ja ja. Sí, es verdad. En verdad sigues viva. Gracias a dios.”

Arisuin cayó de espaldas ene se lugar, y con lágrimas fluyendo por la verdad frente a sus ojos, se alegró.

“En serio, gracias a dios...”

Pero Arisuin—

“Eso es lo que yo debería decir.”

Shizuku frunció sus labios con disgusto—y arrodillándose, le abrazó su cabeza. Con ternura, con afecto.

“Yo... pensé que ya te habían matado.”

“Sh-Shizuku...”

“Sheesh. No hagas que me preocupe así... hermana mayor.”

Shizuku se alegró de que Arisuin se encontrara bien con una voz ligeramente temblorosa. Esa voz temblorosa—sacudió a Arisuin por dentro, y las emociones que se habían congelado en su cabeza hace un tiempo, se calentaron de nuevo. De repente, lo que le vino a la mente eran las expresiones de miedo de sus hermanas menores al ver su cuerpo cubierto de sangre. Al ver eso, había pensado que ya no podía permanecer con ellas. Él, un homicida, no debía quedarse con ellas. Y estaba seguro de que Shizuku lo vería con los mismos ojos. Se había convencido a sí mismo de eso. Incluso Shizuku, no quería estar a su lado, probablemente.

Pero... pero... Pero si Shizuku seguía llamándolo “hermana mayor”—

“¿Puedo... quedarme a tu lado otra vez...?”

“¿¿Te estás aferrando a mí sólo porque crees que eso es lo que quiero?”

La cabeza de Arisuin que ella sostenía negó con un movimiento. Ese no era el caso. Había una razón mucho más grande.

“Gracias... Shizuku...”

“Entonces estamos a mano, ¿cierto?”

Mientras reía, Shizuku soltó esas palabras. Airusin rápidamente se dio cuenta de qué significaban esas palabras—ahora que lo mencionaba, hubo una vez en que él había abrazado a Shizuku cuando perdió contra Raikiri, ¿no?

“...En serio.”

Poniéndose extrañamente feliz al compartir algo tan trivial, Arisuin también le devolvió una sonrisa—y juró en su corazón.

No volverá a traicionarla. Se quedará con esta chica hasta el final. Y la protegerá a ella y las personas importantes para ella. Después de todo, todos ellos eran preciados para esta chica increíblemente dulce—

Él cambiará, y seguirá para defender este deseo, porque quería convertirse en un ser humano orgulloso.






Lo que Kurono había sentido era el movimiento de un bizarro poder mágico que nunca antes había experimentado. Ese poder mágico que Shizuku Kurogane había desarrollado era tan sutil al punto que uno no podía detectarlo, pero su alcance era amplio, y su movimiento al converger de nuevo en forma humana era errático.

¿Por qué sucedió ese movimiento? Kurono, quien conocía el poder mágico de Shizuku, lo supuso de inmediato.

“¿Se descompuso a sí mismas y luego se reconstruyó?”

Esa increíble resucitación era un milagro impresionante.

“...Sheesh. ¿Primero el hermano, y ahora la hermana? Qué par de hermanos extravagantes.”

Expresando su asombro, Kurono escaneó aún más precisamente la situación bajo tierra. Viendo el grado de respuesta al poder mágico, parecía que el enemigo ya había sido silenciado. Probablemente no habría problemas en hacer pasar eso como un milagro secundario. Sintiendo sólo un momento de alivio ante esto—Kurono alzó la vista al cielo del oeste.

De alguna maner aquí todo resultó bien, ¿pero qué cómo van las cosas por allá? Nene—






Espada Negra Yatagarasu—” (8)

“¡Kusanagi—!”

Una hoja mágica de luz más oscura que la noche chocó contra una espada de tornados, y los dos caballeros blandiéndolas retrocedieron. Mientras perdía el equilibrio sobre la grava del camino en la montala, el Emperador Espada de Viento Ouma Kurogane chasqueó la lengua.

“Como pensé, el poder decae al tercer uso.”

Del otro lado, la mujer bajita luchando contra él quien estaba danzando por el aire, la Princesa Yaksha Nene Saikyou giró con elegancia en el aire, y bajó frente a las hermanas Hagure quienes había sido arrinconadas sobre la montaña desierta.

“¡Sensei!”

“Parece que llegué justo a tiempo~”

“*Llanto* Nos salvó...”

“Ahh. Resistieron bastante. Ya está bien.”

Luego de confirmar que las dos y la desmayada Stella se encontraban a salvo, Saikyou sintió un momento de alivio, y—

“Entooooonces ahora...”

—de inmediato miró al enemigo en frente de ella. Academia Akatsuki—al único que ella reconocía entre ellos, Saikyou declaró.

“No te veía desde el jardín de niños, ¿verdad? Ouma-chan. Creciste mucho.”

“Y tú no has crecido nada.”

“Eso no es asunto tuyo—de todas formas, quiero enseñarte una lección, ¿pero qué significa todo este alboroto? Habla, y yo te escucharé, ¿okey?”

Saikyou desplegó su arma, un abanico de hierro, y le preguntó a Ouma mientras ocultaba sus labios detrás de él.

Pero el que respondió fue Amane, quien se encontraba detrás de Ouma, en reserva. Él, con una sonrisa peculiar que podía describirse como ingenua, respondió a la pregunta de Saikyou.

“En lugar de charlar, ¿qué tal si en cambio negociamos y nos entregas a esas tres personas?”

En un instante.

“Ja ja. Negociar. ¿Eso dijiste—chiquito?”

El aire se endureció con un *crack*.



“No trates de meter a un adulto en tus juegos de fantasía, mocoso.”


Cada uno de los miembros de Akatsuki fue asaltado por un gran peso. No, no sólo Akatsuki. Con Saikyou en el centro, todo dentro de veinte metros fue aplastado contra el suelo por una fuerza invisible. Era el Arte Noble de Saikyou que usaba la gravedad, Jibakujin (9). Akatsuki, quienes de pronto había sido golpeados por la gravedad haciéndolos pesar diez veces más que lo normal, colapsaron sobr el suelo como si se estuvieran hundiendo en él.

Excepto por una sola persona, Ouma Kurogane, quien permanecía derecho y miraba a Saikyou sin mover ni una ceja. Ouma lentamente apuntó su Ryuuzume hacia Saikyou, y Saikyou una vez más cargó una energía gravitacional enorme y pura en los abanicos de hierro que había materializado, habiendo tomado la forma de la llamada Espada Negra Yatagarasu—

“¡Ah, paren, paren! ¡Por favor esperen un segundo!”

Entre los dos, el inapropiadamente vestido Pierrot Reisen Hiraga, los interrumpió. Luego de llevarle a Arisuin a Wallenstein, había dado media vuelta de inmediato y apenas logró alcanzar a sus compatriotas, y—

“Todos, retírense. No necesitamos a esas tres.”

—instó a Akatsuki a retirarse.

“¿—Eso está bien?”

“Sí. Bueno, probablemente ya hemos causado cierto impacto, y más que nada, si la Princesa Yaksha es nuestra oponente, sería un riesgo demasiado alto. Si la Princesa Yaksha se enfurece en serio, puede que Ouma-kun esté bien, pero no creo que los demás miembros puedan escapar ilesos. Y nuestro patrocinador no nos quiere derrotados antes del Festival de Arte de la Espada. Así que mejor escapemos.

“Hmph.”

Ante esas palabras, Ouma envainó su espada con aburrimiento.

“Princesa Yaksha, esto no será un problema, ¿cierto?”

Saikyou, al recibir la pregunta—se mantuvo un momento en silencio, luego devolvió sus abanicos de acero a las mangas de su kimono. Había muchos enemigos. Luchar sola era una cosa, pero sabía que tenía como prioridad la seguridad de las estudiantes detrás de ella. Era el deber de una profesora defender a los estudiantes. Ya que ese era el caso, no tenía movito para rechazar la propuesta.

“—Agradezcan que soy una profesora, mocosos de mierda.”

“Apreciamos su comprensión.”


Y así, el conflicto que comenzó con el ataque a la Academia Hagun en la víspera del Festival llegó a su fin.


Todos los miembros de Akatsuki, comenzando por Reisen Hiraga, desaparecieron en la oscuridad ignorando a las hermanas Hagure y a Stella. En el sendero en la montaña, no quedó nada más que el sonido del viento pasando a través de los árboles.

“—Patrocinador, ¿huh?”

Saikyou reflexionó sobre las palabras de Hiraga, y alzó la vista hacia el cielo con un rostro amargo.

“Parece que estos chicos se serán terriblemente problemáticos, Kuu-chan.”










NOTAS DEL TRADUCTOR:

(1) Presión del Rey: el término usa los kanji 獣王の威圧, Juu-Ou no Iatsu (“Coerción del Rey de las Bestias”).

(2) Takemikazuchi: un dios japonés del trueno y la espada.

(3) Tokaido Shinkansen: la línea del tren bala entre Tokyo y Osaka, llamada así por la histórica ruta Tokaido que viaja por la costa.

(4) Keppu San'u: “Lluvia Espantosa de Sangre y Viento”.

(5) Bergschneiden: “Corta Montaña”, en alemán. El término usa los kanji Yamakiri, 山斬り (“Cortador de Montaña”).

(6) Dokuga no Tachi, 毒蛾ノ太刀: “Espada Larga Polilla Venenosa”.

(7) Aoiro Rinne, 青色輪廻: “Reencarnación Azul”.

(8) Yatagarasu: un ave negra de enorme envergadura de la mitología japonesa, que simboliza la intervención divina.

(9) Jibakujin, 地縛陣: “Atadura a la Tierra”.


Traductor al Inglés: KLSymph (Baka-Tsuki)
Traductor al Español
: nahucirujano
Corrección: Sin corrección.

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